miércoles, 5 de octubre de 2011

... JORDI DAUDER. (Noviembre 2005)



Vive en Madrid, por motivos profesionales. Es licenciado en Historia, escritor y un actor comprometido . Actualmente lo está con Don Juan Malec, personaje que interpreta en el nuevo montaje de la Compañía Nacional de Teatro Clásico , que ha dirigido Eduardo Vasco , “Amar después de la muerte” o “El Tuzaní de la Alpujarra” de Calderón de la Barca.
Es miércoles, dos de noviembre y a las seis de la tarde, encuentro a la persona que adivinaba tras el gran actor que responde al nombre de Jordi Dauder.

Pregunta: “Amar después de la muerte” es una de las obras de Calderón menos representadas a lo largo de la historia. ¿Tal vez esta característica os ha ofrecido una mayor libertad a la hora de llevarla a escena y a la hora de interpretarla. Creo además que sois los mismos que interpretasteis “La Entretenida”?

Jordi Dauder: No solamente es una de las obras menos representadas, si no también una de las más censuradas. Durante siglos estuvo censurada y los diferentes estamentos públicos, la iglesia en aquel momento, se dedicaron a modificarla, incluso el propio título “El Tuzaní de la Alpujarra”, en su origen. Posteriormente, ya en la época contemporánea se ha hecho poquísimo. Yo creo que sólo se ha hecho una o dos veces. No sabemos por qué razón, a parte de la temática, evidentemente; porque es una obra magnífica de Calderón, como todas las suyas por otra parte, aunque esta de manera especial, porque plantea la represión de los españoles contra los moriscos en las Alpujarras y el tema no es que sea de actualidad, pero ya significaba una toma de posición curiosa en Calderón, que comprometía mucho a los estamentos públicos.
No creo que el hecho de que haya sido poco representada, aunque también influye, en la decisión de Eduardo Vasco y en la Compañía Nacional de Teatro Clásico de montarla... Pero también ha influido el hecho de que no era conocida por el gran público y darla a conocer es uno de los objetivos de la compañía... Dar a conocer obras muy importantes de autores muy conocidos y no tan conocidos.
En principio es la misma compañía de “La Entretenida” ya que estamos funcionando en una especie de compañías estables, de equipos que trabajamos con Eduardo, mientras otras compañías circulan. Actualmente está de gira “El Parnaso” y “El Castigo sin venganza” que ha estado en el Teatro Nacional de Catalunya y nosotros terminando aquí, el once de diciembre, empezaremos gira y con “La Entretenida” al mismo tiempo; de tal manera que una misma compañía, podrá asumir la posibilidad de ir con tres o cuatro obras de repertorio.

Pregunta: ¿Cómo ha sido el proceso de ensayos, la puesta en escena?


Jordi Dauder: Apasionante, como siempre. Apasionante porque cuando tienes una obra que, entre otras cosas, reproduce una represión brutal, te planteas que el teatro no es el lugar más idóneo para hacerlo, que en el cine eso sí puede funcionar pero en el teatro no... Y creo que ahí, Eduardo ha intervenido con una mano izquierda extraordinaria, una gran sutileza para transmitir todo lo que significó aquello, por un lado y al mismo tiempo que esto tenga un acercamiento estético y emotivo hacia el público.

Pregunta: Tu anterior trabajo fue “La Entretenida” de Cervantes, ahora abordas un Calderón. ¿Qué hay de diferente en ellos y qué hay de común; tal vez todos los clásicos caminan sobre un eje único?

Jordi Dauder: Lo que ocurre es que cuando hablamos de clásicos nos limitamos a referirnos al Siglo de Oro y los clásicos son un poco más extensos... Podemos irnos hasta el Siglo XVII ó XVIII. ¿Diferentes? Sí... Yo he estado haciendo en los últimos años “El Alcalde de Zalamea” por un lado y “La Dama Boba” por otro, Lope, Cervantes, Calderón... Digamos que hay una línea general que es que evidentemente que están escritos en verso y eso significa un trabajo actoral y un trabajo de respeto de la forma de decir el verso... Esa gran, perenne y continua discusión de cómo hay que decir el verso... Como dicen algunas grandes actrices: Hay que decirlo con Sentido, es lo fundamental. Pero aún así, hay reglas ¿no? A parte de eso, está el sentido trágico de Calderón, la extraordinaria vena lúdica de Lope de Vega, el juego dramatúrgicamente extraordinario, la ironía de Cervantes en la “Entretenida”, desconocida teatralmente... Tienes que integrarte en cada una de las maneras de narrar de cada uno de los autores, no porque sean clásicos hay una misma forma de actuar o de decir, respetando, evidentemente las reglas del verso.

Pregunta: Hablando del verso ¿Es quizá “el verso” la asignatura pendiente de nuestros actores?


Jordi Dauder: Si hablamos de jóvenes actores que salen en televisión, evidentemente (risas) Y lo digo sin ánimo de menospreciar a nadie... Pero es verdad que ya no solamente el verso, sino que la dicción está prácticamente pasando a un tercer lugar, sin preocupación de que se entienda o no... Sí es una asignatura pendiente. Nosotros tenemos la suerte de, a parte de haber trabajado mucho en el clásico, de tener unos grandes maestros que continuamente nos dan cursos y trabajamos... No se adquiere en dos días, ni mucho menos, porque el verso condiciona mucho... De tal modo que el propio personaje se te puede escapar por la versificación, y eso es muy peligroso, porque el personaje tiene que estar y la sintaxis tiene que estar y el sentido de lo que dice tiene que estar y al mismo tiempo, respetar la sinalefa cuando corresponde y el encabalgamiento cuando corresponde y los agudos ... Toda una serie de normas que exigen un trabajo superior al de la prosa, por supuesto, para que el personaje tenga carne, dicho en prosa igual que dicho en verso. Ése es el gran trabajo y eso sí es una asignatura pendiente y hay que ir a fondo en eso, sí. Creo que nunca se llega a aprender... Es un trabajo permanente.

Pregunta: Sería un doble o triple trabajo, entonces.


Jordi Dauder: Claro, hay muchas veces, siempre decimos los actores que el texto hay que olvidarlo... Cuando piensas el texto, inevitablemente, te distraes, aunque el público no se dé cuenta, pero tú, por dentro, estás recordando el texto... Y hay que dominarlo, hasta el punto de olvidarlo, absolutamente, para hablar como si no tuvieses que decir aquello que estás diciendo, aprendido de memoria. Ése es un trabajo. En el verso a ese trabajo se añade esa pausa verbal o ese respeto del agudo, o la pausa estrófica, que también hay que olvidar... Es olvidar muchas cosas para dar mucha verdad. Sí, es un trabajo triple, pero apasionante.

Pregunta: Ha trabajado en la Compañía Nacional de Teatro Clásico bajo la dirección de José Luis Alonso de Santos y actualmente, con la dirección de Eduardo Vasco ¿Qué le ha aportado éste último a la CNTC?


Jordi Dauder: Yo, realmente estuve poco tiempo, porque “El Alcalde de Zalamea” lo dirigió Sergi Belbel y era una coproducción con el Teatro Nacional de Catalunya y aquí estuve sólo representando los tres meses de función, con lo que, la parte que estuve con José Luis Alonso de Santos fue, prácticamente con “La Dama Boba” pero no tuve relación profesional con él, porque la dirigía Helena Pimenta... No es el caso de Eduardo Vasco, porque además de ser el director de la compañía es el director de la obra, a parte de que Eduardo y yo nos conocíamos anteriormente. Con lo que los cambios de los que puedo hablar son aquellos que veo y que está estructurando Eduardo. Estimo que esta posibilidad de tener tres compañías. Una con textos pequeños y las otras dos con un repertorio más amplio, circulando por todo el país, por América Latina, Estados Unidos, México etc, haciendo intercambio con teatros nacionales como el Teatro Nacional de Catalunya, creando subsedes en todo el país es buena y además es la gran responsabilidad del teatro público; lo digo porque no sucede lo mismo, y no me muerdo la lengua, con el Centro Dramático Nacional, que parece un Centro Dramático de Madrid, dicha sea la verdad, de esa manera, pues lo pagan todos los españoles. Creo que el CDN debe circular por toda España; los problemas que tenga que afrontar que los afronte como lo hace la CNTC, pero son teatros públicos y en consecuencia el público de todo el país tiene el derecho de verlo.

Pregunta: Hablando de público, ¿Cómo ha recibido a Cervantes y a su “Entretenida”, como recibe a los clásicos, en general?


Jordi Dauder: De una forma muy hilarante. Nosotros estábamos bastante sorprendidos, porque no es una obra fácil, es bastante compleja. Cervantes al mismo tiempo intentaba hacer una crítica a Lope de Vega y a su teatro. Así, crea un personaje inexistente; era prácticamente el protagonista, esa mujer que todo el mundo busca, ansía y desea, que no sale durante la obra y que se llama por casualidad exactamente como la otra protagonista que sí salía y que se llamaba como la última amante de Lope de Vega. Había una serie de líos bastante difíciles de seguir por nosotros mismos… Pero, curiosamente, el público los seguía de un modo perfecto. A veces, desde dentro, tienes una impresión que es subjetiva y errónea, porque la lanzas al público y éste la recoge mucho mejor que tú mismo. Creo que el público es más maduro de lo que creemos.

Pregunta: ¿No es tan acomodado, o poco dado a implicarse en lo que se ve, a pensar y reflexionar sobre lo que ve?

Jordi Dauder: Hay muchos tipos de público. Hay públicos muy diferentes. Yo recuerdo una de mis mayores satisfacciones y no sólo por amistad, por muchos años de trabajo juntos, sino por la calidad de la obra, el montaje. Fue la gira de “El lector por horas”, con Juan Diego y Clara Sanchís; obra de Sanchís Sinisterra. Me parece una pequeña maravilla y era una obra muy difícil, muy compleja. Justamente pretendía que el público saliese con deberes. No queríamos darlo todo mascado, que es en general la preocupación en el teatro de Sinisterra. No quiere crear un producto fácil de consumir. Quiere crear una interrelación con el público para que él intervenga y se construya su propia historia sobre aquello que está allí sucediendo. Pinter es un maestro en eso también. Curiosamente en esa obra compleja el público entraba y nos quedábamos, luego a debatir y era apasionante los debates que hacíamos. Habían visto cosas que nosotros no veíamos y ése es el tipo de teatro que me interesa, no el que lo da todo mascado y que el público consume tranquilamente, con todo el respeto a lo que se hace comercialmente y sólo para distraer; pero prefiero el teatro que, de alguna forma, interpela, es crítico con la sociedad, plantea problemas y sobre todo, crea una relación de complicidad con el público.

Pregunta: Quizá para ello nació el teatro en su origen ¿no?

Jordi Dauder: Yo creo que sí.

Pregunta: Se ha hablado mucho de los clásicos y de la puesta en escena de esos clásicos. Del respeto o no a la hora de trasladarlos de época, ambientarlos en un momento determinado, distinto del que fue concebido ¿Tú qué criterio tienes sobre ello, estimas que lo importante es el texto y el actor?


Jordi Dauder: Yo creo que el respeto está en servir al texto y lo que quiere decir o quería decir él en su época. Si ese respeto está, a mí no me importa que se lleve a una época moderna o al pop, o al año tal. Si la esencia de lo que se dice está. Hay algunos montajes que a mí no me han gustado, porque han desnaturalizado el texto y se ha perdido; lo que se obtiene de ello es basado en una idea de un tal shakespeare, pero no estás haciendo Hamlet, o no estás haciendo Otello o a Lorca y con esto está claro a quién me estoy refiriendo. Pero el respeto está en el contenido; creo que hubiésemos podido hacer esta obra con trajes como si estuviéramos desembarcando de las pateras, sin ningún problema, manteniendo absolutamente la esencia, incluso haciendo una versión “A saco con los clásicos” decía Brecha. El respeto para mí está en aquello que pretenden decir y lo que es el núcleo de la historia que cuentan, si eso se mantiene, no me crea ningún problema que esté ambientada en otras épocas, en la época contemporánea. Me encanta la visión que tienen los ingleses sobre Shakespeare, sobre su actualización o no; pero creo que hay que ser totalmente irrespetuoso en el sentido de mayor respecto a los clásicos.

Pregunta: ¿Cuál ha sido el resultado de la gira que tenía programada del recital llamado “No en el nostre nom” ¿Hay aún posibilidades de que llegue a Madrid?

Jordi Dauder: Pues creo que nos vamos a quedar con las ganas… Ha sido impresionante. La verdad, me he quedado muy muy “touchè”, porque yo lo hice como una necesidad propia de expresar una serie de cosas evidentes en aquel momento, me lo siguen reclamando. He hecho sesenta representaciones por Catalunya; desgraciadamente me es un poco difícil compaginar ambas cosas, pero intentaré retomarlo porque tengo otros proyectos que intento compaginar con el clásico, a medida que tengo la gira, intento colocarlos donde puedo… Pero no renunciaré absolutamente en trabajar sobre todo los temas actuales o de un pasado muy reciente. Últimamente he trabajado en Barcelona, he estrenado una cosa que hasta el año que viene no podré ponerla en circulación, es “Paralelo desconocido”. Las cartas de Chrisman Taylor, entre dos alemanes, uno de ellos judío que evolucionan hasta el nazismo. Intentaré traerlo aquí. A “No en el nostre nom” le tengo mucho cariño y creo que sigue siendo muy actual.


Jordi Dauder tenía prisa; Televisión Española estaba esperando a la compañía para grabar unos momentos del montaje… Le hubiera dicho muchas cosas, que sentí enormemente no poder ser una de las privilegiadas que vio “No en el nostre nom”… Porque en el mío, tampoco. Que esperaré “Paralelo desconocido”, contando los días. Y que leí su libro “El Estupor”, apropiándome de algunas frases que guardo en los bolsillos sin final de mi memoria… Le hubiera dicho muchas cosas … Pero “… Mi quehacer cotidiano está repleto de estas timideces o cobardías que siempre me dejan en los labios un amargo sabor de fracaso…” Aunque esto no se llame así.

Sofía Basalo.

No hay comentarios: