sábado, 22 de agosto de 2009

... ÁNGEL PAVLOVSKY (Diciembre 2008)






Ángel Pavlovsky se despoja de máscaras, deja a “La Pavlovsky” en el camerino, se viste el “traje de soñar” y recibe a su público a la entrada de la Sala Pequeña del Teatro Español. Mientras tanto, las notas de la banda sonora de la película Cinema Paradiso abre la puerta de nuestros propios sueños. El primer paso está dado. Nada será difícil en la nueva ceremonia del teatro.
“Alas Furtivas” permaneció en Barcelona más de un año con un éxito absoluto. Los seguidores del actor argentino no salen defraudados y quienes lo descubren entran rápido en un juego absolutamente emocionante. Pudimos charlar con Ángel Pavlovsky. Llega muy pronto al teatro, él mismo lo dice en el espectáculo. Apaga la música que “dulcifica” la espera y comenzamos:


Pregunta: ¿Con “Alas Furtivas” podemos volar a igual altura que con las “Alas normales”?

Ángel Pavolvsky: Lo que ocurre es que a veces con las “Alas Normales” nos aparecen y nos desaparecen y “Las Furtivas” es cuestión de buscarlas... y eso es un apaño... sería genial que todo el mundo siempre encontrase las que debemos tener... las que nos tocan y las que nos hacen avanzar... porque las Furtivas... bueno, te pueden sacar de un apurito... y se llega más o menos al propósito... pero con las auténticas... si uno se ejercita bien... se llega más lejos...

Pregunta: Con las auténticas... ¿tenemos que creer en esas alas auténticas?... Cuando hablaba de “buscar y encontrar”... ¿Sabemos buscarlas?...

Ángel Pavlovsky: Mira, una madre ante un hijo en peligro las encuentra... las encuentra y también... lo que pasa es que las usamos en general bastante poco por los demás... en general estamos acostumbrados a usar esas Alas para intereses personales y se acabó...

Pregunta: En este espectáculo “Alas Furtivas” Nos recibe. Tengo la impresión de que nos observa, de que nos mira a los ojos, de que quiere saber quién está al otro lado. He leído lo importante que es la relación entre el actor y el público... ¿quizá en su carrera se ha alcanzado un “nivel” especial porque el público no es “anónimo”?


Ángel Pavlovsky: Es una observación interesante... pero creo que el espectáculo, si no los recibiera, quizá llevaría un poquito más de tiempo en establecer la conexión, pero he resuelto recibirlos para ahorrarme ese tiempo de después, porque sino, se hace eterno y hay días que no controlo el tiempo y se me hace eterno... yo pienso que en principio, yo intento que al espectador le ocurra lo que a mí me gustaría que me ocurriera siempre que voy al teatro: Que me cuiden, que me diviertan, que me entretengan, si es posible que me emocionen y que se vayan pensando en lo que les ocurrió y todo esto que te digo se logra... en mayor o en menor medida todas las noches...

Pregunta: ¿Qué tienen las películas Cinema Paradiso o El Cartero de Neruda y sus bandas sonoras para que las hayas escogido en su espectáculo?

Ángel Pavlovsky: ... Que me di cuenta que en casa, cuando lo preparaba, las tenía muy a mano y las ponía a menudo... y era en su momento... y cuando hubo que elegir una música... dije “éstas que tenían que ver con la preparación del espectáculo” cuando me senté a escribirlo a mano... y además son tranquilas y son emotivas y son buenas... son excelentes...

Pregunta: Habla a menudo de “emociones”... ¿La emoción es lo más importante del teatro?... También hace una diferencia muy interesante entre las ideas que son transmitidas y las emociones que han de ser contagiadas...

Ángel Pavlovsky: Sí, es verdad... es verdad... y eso me lo decía mi padre, pero como ya lo nombro bastante... todo lo que me acuerdo de mi padre, no es que diga “esto lo decía mi padre”... pero él lo decía y mi padre se emocionaba con nada... con nada... y generalmente se califica de blanda a la gente que se emociona demasiado ¿no? Y creo que es todo lo contrario, es una parte muy pura, nuestra, que aparece cuando nos emocionamos... en buenas y en malas circunstancias...

Pregunta: Sí, comenta en el espectáculo que se gusta más a sí mismo emocionado... Habría que emocionarse más, quizá...

Ángel Pavlovsky: Sí, pero de repente te puede emocionar una situación... hay gente que le emocionan las puestas de sol... llegando al límite... pero yo no conozco a nadie que diga yo me emocioné tanto viendo la tele... no, ¿verdad?... igual te puede emocionar una película que veas en la tele... pero, en general... además las pequeñas emociones, las más simples, las que nos sorprenden... ésas me gustan mucho... un reencuentro con alguien que no esperabas, que no veías hace tiempo... puede ser emocionante... y en el teatro si se producen emociones es que trabajamos generalmente con emociones, con los sentimientos humanos y ese material si está cuidadosamente tratado, en el mejor de los casos, produce emoción y si no la produce y te hace pensar también sirve y si te hace sonreír también sirve... y si te entristece también sirve...

Pregunta: Escribe en el programa de mano que en “Alas Furtivas” realiza una búsqueda del sentido del hecho teatral... como si de un milagro se tratase. ¿Los actores son en cierta forma “hacedores de milagros”?

Ángel Pavlovsky: Sí... pero muchas veces no depende del actor, depende de una buena dirección, si el actor lo interpreta muy bien, es el que te transmite la emoción, pero también puede depender de un buen texto... que en mi caso, es cotidiano, no tiene pretensiones literarias... pero depende de todo... en el teatro depende de todo...

Pregunta: ¿Qué nos impide ser sinceros con nosotros mismos y con la vida y admitir que estamos “hartos”?

Ángel Pavlovsky: A mí no me lo impide nadie... porque no hay un director, no hay un autor... éste es un trabajo especialmente particular... pero, qué nos impide reconocer la clase a la que pertenecemos, generalmente, uno observa que la gente intenta presentarse ante los demás como intentando superar el grado que te toca vivir en el aspecto, en la moda... en montones de cosas... y yo creo que una persona que va incluso, que pasa de la moda, pero que lleva la ropa limpia, para mí tiene tanto valor como una persona que estrena un arman ¿no?...

Pregunta: Pero en la vida cotidiana no es así...

Ángel Pavlovsky: Ah!! Porque en la vida cotidiana no es así, yo traigo estos temas al escenario, producto de la observación y en mi vida tampoco es así, a mí me cuesta reconocer que estoy orgulloso de pertenecer a la clase trabajadora... me cuesta y lo digo... y generalmente la gente no... yo creo que en general es muy difícil reconocer lo que somos o lo que creemos ser, somos lo que aparentamos, lo que piensan los demás... montones de cosas...

Pregunta: Igualmente es difícil reconocer que no conseguimos realizar nuestros sueños... que no conseguimos ser aquellos que quisimos ser en un momento dado...

Ángel Pavlovsky: Seguro, absolutamente... pero esto no es necesariamente malo, es decir, porque entre lo que quisiste ser y lo que lograste ha pasado una vida... y no es una vida de frustraciones... es una vida de pequeños logros, también depende de las oportunidades que para mí eso es importantísimo y no son las mismas según el sitio en el que te ha tocado nacer... no son las mismas...

Pregunta: Con lo que no somos iguales...

Ángel Pavlovsky: En esencia sí... en esencia somos absolutamente iguales... pero no somos iguales en sensibilidad, o no la desarrollamos o no la demostramos... todos creemos ser lo suficientemente generosos siempre se puede más... todos creemos ser lo suficientemente piadosos (en el buen sentido de la palabra) y se puede más... y todos podemos ser un poquito más... ya te dije generosos... podemos acercarnos mucho más, tender mucho más la mano de lo que lo hacemos... generalmente miramos para otro lado y quizá nos importan muy poco los demás... a todos... y siempre hacemos la diferencia y nombramos “a mi familia, que no le falte nada”... pero ¿y el que no le tocó ser de tu familia y vive en la puerta de al lado, qué pasa?

Pregunta: ¿Esto es quizá producto de la comodidad o del egoísmo?

Ángel Pavlovsky: Del sistema en general... evidentemente siempre creemos ser también menos egoístas de lo que somos... y además sorprende que uno diga en primera persona “yo me quiero mucho”... lo primero, sueltan una risa... pero es que si reconocemos realmente que no nos queremos, lo llevamos muy mal con nosotros mismos...

Pregunta: Sí, pero quizá nos han enseñado que eso no es bueno...

Ángel Pavlovsky: Bueno, sí, pero ya es hora, en mi caso... tengo una edad en la que tengo que desaprender bastante... y bueno, nos enseñaron lo mejor que pudieron, supongo... y yo agradezco todo lo que me enseñaron y que me ha servido... incluso lo que me enseñaron y no me ha servido, pues hay que cambiarlo y generalmente nos molestan muchas cosas de las demás personas.... ¿y no será que nos molestan tanto porque algo de eso nos molesta en nosotros?...

Pregunta: También suelen decir lo contrario que lo que nos gusta en otras personas, lo que nos atrae de otras personas, es también porque nos gusta en nosotros mismos...

Ángel Pavlovsky: Es posible... pero en eso de la atracción... creo que no es igual, porque son dos casos diferentes... es decir, el exterior, podemos coincidir cuatro o cinco personas sobre el aspecto de una persona y nos puede resultar atractivos a los cuatro y si los tratamos individualmente, estoy seguro que si nos juntamos luego los cuatro, uno lo pone verde, el otro... porque en eso no estaremos nunca de acuerdo porque quizá buscamos otra cosa y además cuando nos gusta alguien nos gusta de entrada como lo percibimos pero a partir de una relación... cambiaríamos tanto de una persona... y eso es un error...

Pregunta: ¿Vivimos en un tiempo en el que los sueños están hipotecados?

Ángel Pavlovsky: Es bonita la frase... sí, en general sí, pero yo no sé si tiene algo que ver con este tiempo o con todos los tiempos ¿eh?... es un problema también de libertades que uno puede tomarse... la libertad de dedicarnos más tiempo a construir a vivir intensamente a recordar y a no olvidarnos de los sueños... porque los sueños son de alguna manera... en los sueños aparece generalmente todo lo que nos falta... todo lo que nos falta despiertos...

Pregunta: ¿Cómo darnos ese tiempo para soñar, para construir, recordar...?

Ángel Pavlovsky: Esa pregunta no sirve para un actor... cuando encuentres un maestro, un gurú, un predicador... te dará la suya... yo me la hago... y no doy respuestas en general... no doy respuestas porque no estoy convencido y porque tengo muchos desacuerdos y muchas dudas, pero a mí me sirve si por lo menos me encuentro con gente que me escucha en el espectáculo y que siente los mismos desacuerdos que yo... y entonces, digo, esto ya nos une de alguna manera... y eso hace que el espectáculo siga funcionando... alguien decía por ahí, no me gusta usar esta frase, “no hay nada que una tanto a la gente como los mismos odios”... y es verdad... un pueblo transmite sus odios a veces fundados, otras infundados... a veces históricos, a veces religiosos... a veces de cualquier tipo y de repente todo el pueblo termina odiando al pueblo vecino... o al país vecino cuando a lo mejor en un momento de litigio salvaría a una de esas personas...

Pregunta: Llegó a España desde Buenos Aires hace treinta y cinco años... Se ha convertido en parte de nuestra cultura teatral... ¿Cómo ha sido el camino?

Ángel Pavlovsky: Para nada... tampoco hice una carrera de grandes logros... conseguí una pátina de prestigio, ubicándome en reconocer lo que soy... “ A sí, ese tío... está bien lo que hace”... pero se supone que a mi edad que un actor con una trayectoria en lo posible logra un patrimonio, vive únicamente de su profesión, elige los trabajos... pues nada de eso me pasa... paso muchas épocas sin trabajo... y como cualquier otro actor... fácil, no hay nada en el teatro y lo fácil no sirve en el teatro... yo siempre diferencio mucho a veces en una rueda de prensa, en general, que no se trata de un monólogo sólo para hacer reír... que hay otra gente que lo hace... yo considero que eso es muy fácil y si te lo escriben unos guionistas, mejor... y yo eso lo he visto... intento correr riesgos, me meto en berenjenales sin solución, pero mientras me hagan pensar a mí y a los demás, ya me quedo contento, aunque se rían un poco menos que en otro espectáculo dedicado a hacer chistes... y se ríen igual...

Pregunta: Comentaba que escribe su guión y que lo hace sin ninguna pretensión literaria... pero, por ejemplo, el origen del aplauso que nos dice hacia el final del espectáculo es muy hermoso...

Ángel Pavlovsky: Ah... eso no se escribe en casa ¿eh?... eso te vas arriesgando día a día... y un día te sale y unes esto con aquello... y aquello con lo otro... y dices, bueno, igual nació así el aplauso... no sé... te juro... esto no está ensayado... intento coordinarlo, pero con el trabajo diario se va afinando un poco más... y es verdad que el aplauso como gesto es muy primario, pero de pronto, no sé, intentando hablar del amor y sentir que puede ser como un pájaro que lo coges en las manos y si aprietas puede morir y si lo sueltas puede volar... te pasas la vida así... entonces un día dije, pues habrá nacido el aplauso así... y ya lo redondeé con otra frase y que... así se va haciendo el espectáculo, quizá en el original que por obligación llevo a la SGAE no estaba esa frase...

Pregunta: ¿Qué le ha enseñado el teatro?

Ángel Pavlovsky: A mí lo que más me enseñaron los años y la obstinación especial que tengo con dirigirme y escribir yo y vestirme e inventarme todo y poner las luces... que sea todo un trabajo integral mío, cuando posiblemente si cojo otros colaboradores sería mejor o diferente... lo que aprendí es que cada vez estoy convencido de que es dificilísimo que cada vez me resulta más difícil hacerlo bien... si te toca un papel en un reparto vas, lo aprendes, y de entrada crees que va bien pero con los ensayos te vas dando cuenta que evolucionas o no... y es difícil, ahora como me gustan a mí las dificultades porque soy así, me gusta que todo tenga que ver con mi forma de sentir, de apreciar la belleza, de transmitir y entonces, lo que tengo que destacar algo es ¡qué difícil es! Pero tengo muy claro que lo fácil termina no funcionando y por eso lo primero que se me ocurre cuando escribo algo, termina siempre en la papelera...

Pregunta: Tras su paso por el Teatro Español, ¿hacia dónde lo llevaran esas Alas Furtivas?

Ángel Pavlovsky: Hasta el día once estaré en el Teatro Español. El doce de enero ya no sé qué futuro inmediato habrá... voy así... me programo así... tengo un contrato firmado para 2010 en una ópera en el Teatro del Liceo, en un papel que no canta... pero porque en la ópera te hacen el contrato con mucha antelación, pero no sé qué pasará... si lo supiera te lo diría... no soy supersticioso... te lo diría... además ser supersticioso trae mala suerte...

Sofía Basalo.

sábado, 1 de agosto de 2009

... ANA LABORDETA (Febrero 2009)





Ana Labordeta se “cuela” en nuestras casas, cada tarde, gracias a la serie “Amar en tiempos revueltos”, en la que da vida a Rosario; la sensata esposa de Don Pablo. Teatralmente, la actriz aragonesa vive unos tiempos muy felices. A “Noviembre”, obra en la que comparte escenario y “despacho oval” con Santiago Ramos; han precedido “El guía del Hermitage” con Federico Luppi y “Un Picasso” con José Sacristán. No es sólo cuestión de suerte. Ana Labordeta es, sin duda, una mujer trabajadora que, amablemente ha hecho un hueco en su apretada agenda para hablar con nosotros:

Pregunta: Tu personaje, entre otras cosas, habla de una ley: La ley del amor. ¿Se cumple esa ley?


Ana Labordeta: Sí. Afortunadamente al final de la función esa ley se cumple

Pregunta: Creo que es éste “tu primer Mamet” ¿Qué está suponiendo?


Ana Labordeta: Yo soy fiel seguidora de Mamet. Ví el Búfalo Americano, Oleana, Matrimonio de Boston...y siempre soñé con poder hacer un texto suyo, así que es un sueño cumplido

Pregunta: ¿Cuál es el precio de Ana Labordeta?


Ana Labordeta: Sin lugar a dudas mi familia. Por ella estaría dispuesta casi a cualquier cosa

Pregunta: En esta obra vemos a un hombre que traiciona sus ideales, quizá en cierta medida todos los personajes traicionan o “venden” sus ideales, ¿Es quizá éste un mal momento para los ideales. El ser humano hoy no tiene ideales, no hace nada por ellos, no vive por ellos?


Ana Labordeta: Vivimos en un momento difícil para movernos por ideales .La globalización, el capitalismo, la crisis mundial..todo esto hace que nos ocupemos de poder llegar a fin de mes y poco más. Son la gente que trabaja en ONG las que mantienen vivos y con mucha fuerza los ideales. Desde aquí va mi más sincera admiración hacia casi todas ellas

Pregunta:¿La política, el poder, corrompe indefectiblemente?


Ana Labordeta: No siempre pero desgraciadamente en una inmensa mayoría SI. No hay más que ojear los periódicos, escuchar la radio..

Pregunta: Antes de “Noviembre” trabajaste en “El guía del Hermitage” con Federico Luppi y antes con José Sacristán en “Un Picasso”... Estos últimos años te estamos viendo en títulos importantes y junto a artistas importantes, ¿Existe la suerte en esta profesión? (Aunque “Un Picasso” no llegó a la capital, ¿Por qué crees que no pudo entrar en Madrid?)


Ana Labordeta: Claro que la suerte existe en esta profesión igual que en la vida. Pero en mi caso y en el de la mayoría de mis compañeros hay mucho ,muchísimo trabajo detrás. Mucha preparación, muchos castings, muchos cursos, mucho tesón...La suerte sin trabajo de fondo puede ser muy efímera y el trabajo sin suerte puede resultar estéril así que creo firmemente en la combinación de las dos cosas. Respecto a la función de “Un Picasso” y otras muchas no siempre es fácil encontrar teatro en Madrid .Hay cantidad de buenísimos montajes que no pueden entrar en Madrid por falta de teatros .Desde aquí animo a nuestros políticos no sólo que abran más salas sino que sobre todo no cierren ninguna como ha sido el triste y vergonzoso caso del Teatro Albeniz

Pregunta: Estás compatibilizando tu trabajo teatral con la serie “Amar en tiempos revueltos” ¿Cómo se lleva “el doblete”?


Ana Labordeta: Soy una mujer muy activa y como he dicho antes trabajadora .Es verdad que compaginar las dos cosas me quita muchas horas de sueño y bastante vida personal porque hay que estudiar mucho( a mis amigos los tengo un poco abandonados pero sé que me quieren y como la mayoría se dedican también a este trabajo lo entienden) pero me siento una actriz afortunada por tener trabajo y además dos trabajos que me gustan mucho y de calidad

Pregunta: ¿Tal vez “Rosario” tu personaje en la serie, es una mujer con una mente muy abierta para la época?


Ana Labordeta: Es un personaje que empezó pequeño y poco definido pero gracias a los guionistas, a los directores y a mi cabezonería aragonesa fue naciendo Rosario. Cuando me ofrecieron el papel enseguida vinieron a mi cabeza mi abuela Sabina y mi tía Victoria dos mujeres con las que yo pase muchas horas de mi infancia. Mujeres que vivieron la guerra, la posguerra y el duro franquismo y siempre mantuvieron grandes dosis de amor y sobre todo de humor. Es mi pequeño y sincero homenaje a ellas.

Pregunta: Has comentado que esta serie es un homenaje a nuestros antepasados. Yo diría que es un homenaje hecho desde la más escrupulosa fidelidad histórica, Hay mucha verdad en vuestros personajes...


Ana Labordeta: El trabajo de documentación es impresionante. La serie empieza cada día con alguna noticia del NODO así que si la fidelidad es absoluta. Como antes he comentado, también en nosotros hay total fidelidad.

Pregunta: ¿Es necesario recordar, es necesaria la memoria?


Ana Labordeta: Es imprescindible recordar sobre todo recordar para no volver a cometer aberraciones, barbaridades ,matanzas...como ocurrió en este país durante cuarenta oscuros y tristes años. El ser humano sin memoria no es nada ni nadie

Pregunta: Volvemos al teatro. Se dice que actualmente estamos viviendo un buen momento teatral. ¿También lo crees tú?


Ana Labordeta: Sí, rotundamente Sí y a los hechos me remito no hay más que ver como casi todos los teatros de esta ciudad están prácticamente llenos.

Pregunta: ¿Qué le sobra y qué le falta al teatro en la actualidad?


Ana Labordeta: Le falta que apoyen y den más oportunidades a nuestros autores. La base de todo montaje de teatro es el texto. Sin textos buenos el actor no somos nada, ni el director...y sobran algunos sobrados

Pregunta: ¿Cómo fueron tus primeros pasos en la interpretación?


Ana Labordeta: Estudié el primer año en la escuela de arte dramático de Zaragoza y gracias a dos profesores Yolanda Monreal y Antonio Malonda que me convencieron para hacer las pruebas de acceso en el Laboratorio William Layton de Madrid vine a esta ciudad. Estudié tres años en el Laboratorio y José Carlos Plaza que era profesor mío y lo nombraron director de CDN fue quien me dio mis primeras oportunidades. Papeles pequeños pero siempre al lado de grandes como Berta Riaza, Mari Carmen Prendes, Ana Belén, Carrión...yo los observaba trabajar y chupaba todo lo que podía de ellos. GRACIAS A TODOS ELLOS

Pregunta:Tu personaje, Bernstein, quiere casarse con su pareja, otra mujer. En España esto es legal. ¿Estimas que éste ha sido un paso hacia delante de cara a la igualdad de derechos?


Ana Labordeta: Por supuesto. La igualdad de derechos es algo incuestionable.

Pregunta: ¿Cuáles son tus próximos proyectos?


Ana Labordeta: Ahora mismo seguir con NOVIEMBRE en Madrid y luego gira por España y seguir cuidando a mi Rosario en Amar en tiempos revueltos

Pregunta: Una frase de esta obra (ninguna tiene desperdicio) es “nuestra capacidad está en nuestros sueños” ¿Cuáles son tus sueños profesionales y personales?


Ana Labordeta: Mi sueños personales más inmediatos es que toda mi familia y gente a la que quiero tenga salud. Estoy muy sensibilizada con el tema. Es algo que siempre había oído y me parecía un poco lejano y tópico pero ahora lo entiendo perfectamente y me parece fundamental . Con buena salud somos capaces de conseguir luego casi cualquier cosa. Mis sueños profesionales seguir trabajando en trabajos en los que crea y pueda disfrutar y espero no desmotivarme nunca.

Sofía Basalo.

domingo, 26 de julio de 2009

... ALBERT BOADELLA (Marzo 2009)





Hace más de un mes comenzaban su andadura los polémicos Teatros del Canal y lo hacían bajo la dirección de Albert Boadella (nombramiento que también ha traído cola). No era ésta la primera vez que la presidenta de la Comunidad de Madrid le proponía al director catalán llevar las riendas de estos teatros, sin embargo, en esta ocasión y según Boadella “por el placer de no trabajar en Cataluña” ha dicho que sí. Una nueva etapa que según nos ha comentado no va a marcar la forma de trabajar de una compañía que dentro de un año y medio cumplirá medio siglo de vida, testimonio de la utopía de hacer lo que uno quiere, como uno quiere y de decir lo que se quiere. Hemos hablado de esta utopía, de su nueva etapa y de la obra con que se ha abierto la misma con Albert Boadella:

Pregunta: ¿En qué medida esta nueva faceta, esta nueva etapa en su carrera puede suponer un cambio o no sé si “límite” a lo que hasta ahora ha hecho teatralmente con “Els Joglars”?

Albert Boadella: Desde el punto de vista teatral pocos cambios habrá porque sigo siendo el director de Els Joglars y seguiré haciendo como hasta ahora, dirigiendo los montajes, ésta era una de las condiciones sine qua non de que yo tomara posesión de este cargo, que no significara que yo tuviera que desprenderme de lo que ha sido mi vida artística durante los últimos cuarenta y ocho años, lo que pasa es que sí hay un cambio importante y es que yo pilotaba una motora, una lancha motora y he pasado a un trasatlántico y esto es un cambio sustancial sobre todo porque significa que no es simplemente lo que viene a ser mi gusto lo que se trata de programar sino que tengo que programar para todo el mundo, es decir que no son las piezas que yo hago las piezas que representan mi gusto teatral lo que tengo que colocar en estos teatros, tengo que programar producciones muy variadas y que no siempre van a corresponder a mi gusto personal... lo que ocurre es que sí que corresponderán por lo menos a mi gusto personal en cuanto a calidad, otra cosa son los contenidos, en cuanto a calidad sí que seré muy exigente...

Pregunta: Partiendo de la base de esa calidad, ¿cuál va a ser la línea a seguir de estos teatros, qué va a marcar la diferencia?

Albert Boadella: La verdad es que lo que me gustaría que fuese “la diferencia” es que casi no se note mi toque personal... cuando hay un teatro público siempre el director de este teatro público trata de hacer cosas que le gustan que son las que él haría o hace en ciertos momentos, porque hace montajes... a mí me gustaría hacer un teatro pensando en el conjunto de todos los ciudadanos que son los que pagan el teatro... pero cuando digo todos, son todos aquellos que les gusta el teatro en el género y en la medida que sea... es decir que aquí no se va a hacer un tipo de teatro de contenidos experimentales o simplemente vanguardistas, sino que voy a hacer aquí a ser posible un teatro de todo tipo, puedo hacer una comedia ligera y al mes siguiente una cosa muy vanguardista y muy comprometida... puedo hacer una cosa musical como puedo también hacer cosas de danza... y de danza clásica y también de danza contemporánea... quiero decir que esto tiene que ser un centro en el cual el conjunto de los espectadores de Madrid, y cuando digo el conjunto me refiero a todos los espectadores que se interesan por el teatro sea cual sea el teatro, siempre encuentren a lo largo de la programación alguna cosa que sea de su interés, yo creo que éste va a ser en todo caso el toque diferencial de este teatro público.

Pregunta: Siempre se dice que las compañías pequeñas, más humildes, tienen poca cabida en la programación teatral... ¿Estos teatros van a abrir un poquito la puerta, van a tener cabida en ellos?

Albert Boadella: Yo estoy buscando precisamente dentro de la propia infraestructura del teatro un espacio que permita en cierta medida encontrar la forma en que ciento cincuenta espectadores... puedan ser los espectadores de un teatro más íntimo, porque claro, tenga en cuenta que la sala A es de ochocientos cincuenta espectadores y la sala B en su máxima configuración, lo que se llama teatro configurable, también se va a los setecientos ochenta... por tanto, claro, una pequeña compañía jamás podrá llenar un teatro de estas características si antes no ha tenido digamos un rodaje un entrenamiento en el que poco a poco haya tenido un prestigio suficiente como para atraer al público, pero sí que hay cosas de muchísimo interés que yo he visto, por ejemplo, en teatros alternativos madrileños, salas muy pequeñas que son cosas extraordinarias, pequeñas joyas teatrales que seguramente sería inadecuado colocarlas en un teatro de ochocientas cincuenta localidades, pero en cambio en un espacio que yo les pueda encontrar de ciento cincuenta localidades por poner un ejemplo... pues allí pueden tener su espacio... yo estoy luchando para esto, porque tenemos un espacio, pero es un espacio con problema en las cuestiones de seguridad, a lo mejor tendré que hacer obras, tendré que hacer algo para que este espacio pueda albergar estas posibilidades...

Pregunta: Ha comentado que ha aceptado este cargo por el placer de no trabajar en Cataluña. En Madrid encuentra una mayor libertad...

Albert Boadella: Madrid es una ciudad abierta, es una ciudad... yo siempre digo, el nacionalismo madrileño es la pluralidad... es decir, el rasgo diferencial ya que todo el mundo busca ahora rasgos diferenciales, el rasgo diferencial de Madrid es la diversidad y la pluralidad... es decir, nadie siente eso como su etnia particular ni reivindica un madrileñismo nacionalista, sino que aquí eres admitido como un español más, no te preguntan de dónde vienes ni a dónde vas y eso es muy agradable... eso es lo más agradable que tienen las ciudades, antes las ciudades se llamaban “civitas” que quería decir civilización y eso realmente es un gran rasgo de civilización cosa que lamentablemente en los últimos años en Cataluña y sobre todo en Barcelona pues no ocurre...

Pregunta: También ha comentado que el nacionalismo es como una dictadura, pues si te metes con el poder, éste te margina... usted trabajó también con la dictadura del general Franco y tuvo sus experiencias variopintas con éste... ¿Qué diferencia encuentra entre estas dos dictaduras?

Alberto Boadella: La más importante son las urnas... sin duda, es decir, en la dictadura no había forma humana ni con urnas... sólo se la podía quitar a palos... pero sino, no había forma posible... esto sin duda alguna... pero digamos que sí hay connotaciones que tienen mucho que ver que ese intento de pensamiento único que es una de las cosas que estimula el nacionalismo... el nacionalismo busca el pensamiento único, es decir, cualquier disidencia es castigada, yo la he vivido, en el caso de Cataluña, ha sido castigada con la denigración personal constante, por parte de los medios y posteriormente casi podríamos decir por la muerte civil, puesto que hay un momento en el que ni se contrata a Els Joglars, ni se me contrata para nada en Cataluña... por tanto, esto qué quiere decir, esto quiere decir un intento de pensamiento único y la marginación de aquellos que no piensan lo que llamaríamos “los principios fundamentales de la tribu”... como antes existían en el régimen franquista, “los principios fundamentales del movimiento”, yo creo que aquí sí que hay el parecido con un régimen totalitario, hay un intento de totalitarismo porque un régimen nacionalista cree que a través del totalitarismo del pensamiento único podría conseguir su pretendida salvación e independencia...

Pregunta: He escuchado algunas de sus declaraciones y afirma no sentirse frustrado por ello... pero personalmente me parece triste el hecho de que uno tenga que irse de su tierra....

Albert Boadella: Es una cosa que no es nueva... afortunadamente si hubiera sido el único personaje al que le hubiera ocurrido esto pues sería triste, pero tengo el consuelo de que grandes, grandiosos artistas y muchos de ellos muchísimo más importantes que yo les ha ocurrido exactamente lo mismo y a algunos incluso peor... por tanto, creo que forma parte de las contrapartidas de mi propia labor, un hombre de teatro, un comediante que se enfrenta a determinadas cosas... tiene mucha facilidad de que los estamentos a los que se enfrenta, reaccionen y se defiendan... y esto es lo que ha ocurrido, hombre esto me hubiera producido tristeza si realmente hubiera tenido que marcharme no de Cataluña sino de España... pero, bueno, en el fondo, sólo son unos cuantos kilómetros cuadrados... y quedan muchos kilómetros cuadrados... España al fin y al cabo es un país que me gusta, que me entusiasma y que por lo tanto a mí no me produce ninguna tristeza y ninguna pereza irme a vivir... vivir aquí o en Andalucía o en el campo valenciano al lado de los naranjos... quiero decir que me puedo sentir perfectamente feliz... no necesito realmente estar en el epicentro de la tribu para tener felicidad.

Pregunta: Comienza esta nueva andadura en los Teatros del Canal con “La Cena”, un nuevo proyecto donde se critica la hipocresía de los poderes públicos, quizá la conversión de la lucha por la conservación del medio ambiente como en otro fanatismo, en otra religión...

Alberto Boadella: Sí, porque estamos en un momento en el que hay mucha gente que se ha desenganchado de lo que llamaríamos las religiones tradicionales, o que tiene muchas dudas sobre las religiones tradicionales y entonces como el instinto religioso no ha desaparecido, porque son instintos milenarios, que difícilmente desaparecerán porque forma parte de nuestra naturaleza, entonces colocan estos impulsos en otras cosas, en lo que llamo las religiones laicas que siempre me parecen más peligrosas que las conocidas... porque estas ya sabemos de qué pie cojean... sus virtudes y sus defectos y estas nuevas pueden ser muy peligrosas... las hemos conocido en la historia, hemos conocido lo que ha sido el nacionalsocialismo, como una religión... el fascismo como religión... y ahora es la religión del buenismo... el buenismo se ha organizado como una religión... y estas religiones están en la ecología, en el medioambiente... hay otras en el hedonismo... el placer... en la moda... en estas cosas... cogidas siempre como una cosa fanática porque claro la religión siempre crea inquisición... la nuestra, la más tradicional la tuvo en una época, pero ahora ya no la tiene, nos hemos librado de la inquisición... pues las religiones laicas tienen también su inquisición, eso qué quiere decir, pues que pueden ser movimientos o impulsos en los que la libertad individual puede constantemente ser coaccionada por normativas que exigen estas nuevas religiones laicas... y que esta intervención de los estados en lo que entiendo en el ámbito, el halo personal es una cosa siempre muy peligrosa, este dominio del estado que a veces recuerda a los estados soviéticos, en este sentido, este meterse el estado en todas partes es una cosa que me parece siempre un peligro... “La Cena” trata de eso grosso modo y lo trata de una forma humorística sin duda alguna, porque el humor es un gran antídoto del fanatismo y es una forma también de buena educación, de decir las cosas más duras con muy buena educación y es como me gusta decirlas...

Pregunta: Dentro de una año y medio más o menos Els Joglars cumplirá cincuenta años. ¿Cuál ha sido el balance y cómo lo van a celebrar?

Albert Boadella: Lo tenemos que celebrar haciendo teatro que es lo que hemos hecho hasta ahora y trataremos que el teatro que hagamos en ese momento sea en cierta medida una síntesis de lo que hemos hecho a lo largo de todo este tiempo... el balance es un balance... no puede ser más positivo... el hecho de que una compañía de teatro privada aguante todos esos años... y aguante en plena acción, a veces con unos rifirafes monumentales... yo creo que es un hecho muy positivo, en todo caso, desde nuestro punto de vista personal, han sido unos años de enorme intensidad y de enorme felicidad personal, la felicidad de poder hacer y decir aquellas cosas que te apetecen, trabajar con un entendimiento perfecto con una serie de colegas y de compañeros, muchos de ellos hace treinta años que trabajamos juntos, lo que quiere decir el nivel de entendimiento y aprecio que existe entre nosotros, creo que es por qué no decirlo, una auténtica utopía y significa un hito en el teatro español contemporáneo...

Pregunta: Hablando de utopías, también había leído que había sido una creación casi utópica porque se ha conseguido ser felices haciendo teatro, se ha conseguido vivir haciendo teatro... por tanto la utopía no es algo irrealizable ¿no?

Albert Boadella: Sí, yo siempre tengo la intención de escribirlo y de hecho hemos empezado a hacerlo con Ramón Fontseré hemos empezado un libro sobre esta inducción, especialmente hacia la gente joven, esta inducción a la utopía, la posibilidad de decirle a la gente joven de que esto es posible... la gente que con una determinada pasión, con unos ideales determinados sobre el trabajo y sobre la vida, que se pueden encontrar con otros que estén en esa misma línea y construir entre todos una forma, una empresa, la cual da una enorme felicidad, una enorme radiación social y pública y que esto es posible ganándose la vida, siendo felices con aquellas cosas que uno ha soñado y que este sueño es posible, yo creo que en este sentido Els Joglars es un testimonio vivo de esta utopía.

Pregunta: ¿Qué enfermedad padece el teatro en la actualidad?

Albert Boadella: El teatro como muchas otras cosas en este país padece la enfermedad que llamaríamos "La falta del mérito y la excelencia", es decir, que en España el mérito se ha rebajado mucho, sólo se ha mantenido en algunas actividades como por ejemplo en el deporte, como ahí no hay trampa posible, si tienes que saltar dos metros quince, si no los saltas la vara se cae... entonces ahí hay un esfuerzo, una voluntad... y por eso España hoy sobretodo es conocida por los deportistas... porque es la prueba del esfuerzo... en el teatro yo creo que ha ocurrido como, insisto, en muchas actividades, el mérito y la excelencia ha pasado a un segundo término y han ganado otras cosas... han ganado una cierta publicidad mediática, el colocarse en determinadas, al lado de determinados partidos políticos o lo que sea... pero que el esfuerzo y el mérito ha desaparecido... y ha desaparecido ya desde las propias instituciones del estado ¿no? Un estado que permite pasar de curso con un montón de suspensos... ya quiere decir que ha rebajado el mérito a lo mínimo... yo creo que éste, hoy por hoy, es el gran defecto nacional... y el teatro adolece de este problema...

Pregunta: ¿Qué le queda por criticar?

Albert Boadella: Buffff... necesitaría diez vidas para criticar... pero en todo caso lo que siempre he tratado de hacer es una crítica del poder... pero claro, el poder no siempre está en el mismo lugar... nos equivocaríamos si pensáramos que el poder en los estados es siempre el jefe del estado, muchas veces el estado no representa para nada el poder... el poder está en otras partes... y yo lo que he buscado y voy buscando siempre en esta relación que ha sido tradicional en el teatro, entre el poder y los comediantes... este rifi-rafe constante es dónde se encuentra el poder... y en los últimos tiempos he cambiado de ángulo de disparo, casi diríamos he cambiado en 180 grados el ángulo de disparo y me he dado cuenta que muchas veces el poder es el poder de mi propia generación, una generación que ha tenido unos ideales y que al final estos ideales han resultado muchos de ellos virtuales, y todo lo contrario, a través de estos ideales ha habido un sectarismo tremendo, mi generación se ha convertido en una generación de sectarios y es aquí donde está el poder y es aquí donde yo trato de disparar los dardos... muchas veces ahora pienso “estoy disparando contra mi propio público”... en cierta medida...

Pregunta: Quizá también estos dardos haga despertar a ese público...

Albert Boadella: Seguramente... porque claro, disparar sobre el vecino y que todo el mundo se ría del vecino... pues... no es lo más apropiado ni tampoco sería lo más ético... lo interesante es que el público se sienta, en cierta medida implicado en la historia y se sienta incluso en ciertos momentos ridiculizado por lo que está ocurriendo sobre el escenario.

Sofía Basalo.

viernes, 29 de mayo de 2009

... GERARDO MALLA (DICIEMBRE 2008)




Alfonso Sastre escribió “La taberna fantástica” en 1966. Hasta 1985 ese texto repleto de un realismo trágico y grotesto no pudo estrenarse, fue Gerardo Malla quien dirigió esa primera puesta en escena que consagró a Rafael Álvarez “El brujo”. Más de veinte años después el director madrileño vuelve a reencontrarse con este texto y con la tarea de regalarnos la memoria y con ella, sin nostalgia, la vida. Hemos hablado con Gerardo Malla:

Pregunta: ¿Cuál es el valor de la memoria?

Gerardo Malla: El valor de la memoria equivale al valor de la vida. No concibo una vida sin memoria. Una vida sin memoria es como un árbol al que se le quitan las ramas y las raíces... y queda poco más, queda un tronco.

Pregunta: Pero memoria no es igual a nostalgia...

Gerardo Malla: Sí, es algo muy claro. Memoria sin nostalgia del franquismo, porque puede interpretarse que sentía nostalgia de tiempos pasados, no siento nostalgia del franquismo, esto quería aclararlo muy bien. Tengo memoria, no tengo nostalgia... puedo tener nostalgia de lo que yo he querido ir seleccionando a lo largo de mi vida pero siempre hay que aclarar que no es nostalgia del franquismo.

Pregunta: “La taberna fantástica”, Alfonso Sastre y Gerardo Malla parece un trío inseparable. En 1985 usted lleva a escena esta obra y veintitrés años después vuelve a hacerlo. ¿Cómo contempla el proceso a través del tiempo, desde la perspectiva que le da el hecho de verla estrenada nuevamente?

Gerardo Malla: Ha sido un proceso muy rico desde que Alfonso Sastre allá por los años sesenta ideó La Taberna a través de unas experiencias personales, yo fui un niño de Las Ventas y también compartí experiencias muy ligadas al ámbito de la taberna... y el que nos juntáramos algo que los creyentes dicen a veces “estaba escrito”... yo no sé si estaba escrito o no, pero en cualquier caso se produjo ese hecho que ha dado como resultado una gran admiración por Alfonso y luego La Taberna... me parece que será difícil hablar del teatro del siglo XX y XXI sin hablar de La Taberna Fantástica... pero sobre todo sin hablar de Alfonso Sastre.

Pregunta: Sí, eso quería señalar, en estos últimos años se han llevado a escena tres textos de Alfonso Sastre “¿Dónde estás Ulalume, dónde estás?” “Marat-Sade” y “La Taberna Fantástica”... Ya era hora de reconocer el valor de este dramaturgo...

Gerardo Malla: Sí, además en el caso de Alfonso ha sido un hombre especialmente ninguneado, quiero decir que se ha confundido a veces sus posturas políticas y sus posturas ideológicas a veces se han revuelto con su labor como escritor como poeta como investigador, como un hombre de teatro y creo que eso le ha perjudicado históricamente, entonces se le ha ninguneado, es un término que él destacó de una manera especial, referido a él mismo y creo que es un término muy justo de lo que en muchas ocasiones se ha hecho con Alfonso Sastre... que ha sido ningunearlo y creo que este sería un buen momento para reivindicarlo.

Pregunta: Comenta que quizá se ha “revuelto” la obra con la ideología de Alfonso Sastre, pero en términos generales la confusión de estas dos facetas ¿es inevitable o se hace a propósito?

Gerardo Malla: Yo creo que primero es inevitable, separar la ideología de la obra de un escritor es inútil, quiero decir, es vano uno es lo que es, con su ideología, con sus manías, con todo lo que constituye un ser humano y más en un escritor que se expresa de una manera más total, entonces separarlo no es... ahora sí ocurre que utilizar un aspecto de la persona para castigarla en el otro es lo que me parece que ha sido injusto en Alfonso Sastre, la historia ha sido injusta con él...

Pregunta: Pero independientemente de la ideología de una persona, si en su profesión, en este caso la literatura, es bueno. Si lo que hace tiene calidad... debería ser independiente...

Gerardo Malla: Claro, pero eso no lo entienden las dictaduras y estamos hablando de una dictadura... en una dictadura o en estado que no es realmente democrático lo normal, desgraciadamente, es que la ideología prime sobre cualquier otra cosa. La historia de los escritores o de todo tipo de creadores, incluso de personas, tenemos la historia por detrás... y tenemos muchos ejemplos siniestros desde que por el hecho de ser judío, ser negro o diferente en general... alguien es perseguido... en el caso como digo de los intelectuales, en la medida en que su obra, digamos, es clara y su ideología está ahí para el que lea sus escritos, son gente en ese aspecto más vulnerable... de la misma manera que es más vulnerable un negro que un sueco... en una sociedad racista.

Pregunta: Pero llevamos treinta años de democracia y ese reconocimiento ha tardado un poco en llegar...

Gerardo Malla: Sí... yo no tengo más que asentir a lo que dices... efectivamente se ha tardado mucho, pero yo creo que nuestra democracia es lenta... nuestra democracia es lenta e imperfecta y por tanto es lógico que se produzcan estos baches y estas tardanzas...

Pregunta: ¿Es lenta porque a los españoles nos cuesta adaptarnos a los cambios, a los nuevos tiempos...?

Gerardo Malla: No, los españoles somos muy vivos... lo que pasa es que el entramado que ha regido este país ha sido lento, interesadamente lento, pasamos por encima de muchas cosas creyendo que están superadas, no hay más que recordar que en este momento estamos en tensión con un hecho como el de la memoria histórica... pues basta mirar eso para ver que hay muchos intereses en que se sea lento...

Pregunta: O quizá incluso hay intereses para que no se den más pasos...

Gerardo Malla: Ah claro... es una manera infantil e interesada y necia de querer parar el tiempo... el tiempo avanza y el tiempo es un continuo, entonces, querer parar el tiempo es como querer ponerle puertas al campo o detener el agua...

Pregunta: Alfonso Sastre escribió este texto en 1966, tuvo que esperar veinte años para verlo sobre los escenarios. La censura tuvo que ver en esto... ¿Hoy en día nos persigue también la censura?

Gerardo Malla: Yo creo que... no son situaciones equiparables... primero, La Taberna Fantástica que Sastre terminó de escribir en 1966, no es que no se estrenara en 1985 por la censura, no se estrenó por algo peor, por la digamos casi autocensura, o por la convicción de que no estaba el horno para bollos, quiero decir que era inútil plantear en los años sesenta una obra de quinquilleros y tener que estrenarla en un teatro donde normalmente lo que había eran sofás y comedias amables para divertimento del público que acudía al teatro... entonces, creo que el mismo Sastre entendió y así lo entiendo yo, que una obra como La Taberna Fantástica, pues más valía esperar tiempos mejores...

Pregunta: ¿Y hoy en día existe la censura o la autocensura?

Gerardo Malla: Los estados modernos y los estados democráticos tienen sus resortes para establecer otro tipo de censura no tan siniestra, a veces incluso más... censuras económicas, elitismos, cosas como decir que algo está pasado y que ya no se lleva... cuántas veces hemos oído incluso al propio público porque eso contagia a la ciudadanía, hemos oído decir “ay películas de la guerra civil, libros de la guerra civil, libros de los nazis... ay que hartura...” bueno, pues esto también es un tipo de censura... es una forma de censura metida en la entraña del propio ciudadano, o sea que formas de censura siempre hay, los estados y hablo de Europa que digamos son mundos más libres en ese sentido... pero bueno, no hablemos de Norteamérica que es como el símbolo de la democracia... si hablamos de las censuras que puede haber en un país como Norteamérica, estaríamos hablando tres días...

Pregunta: Y yo no sé si esto último que ha comentado es incluso la peor censura... la que se crea el propio ciudadano...

Gerardo Malla: Claro, claro... hay muchos medios, lo que pasa es que ahora son mucho más sutiles, a veces son simplemente muy burdos... de apartar del ciudadano de darle libertad para creer en lo que quiera y para tener acceso a la información que quiera... nuestros estados democráticos todavía no han conseguido un estado de libertad con respecto a algunos asuntos ya digo, hemos mencionado algunos, pero podríamos mencionar otros... no sé... las mafias... de qué libertad estamos hablando... libertad para delinquir... mafias donde resulta que hay mezclados abogados, incluso jefes de estado... políticos, la iglesia... de qué libertad estamos hablando... desde luego no de la que yo entiendo...

Pregunta: Acercándonos a la puesta en escena de esta obra, cuando entramos en el teatro encontramos al tabernero, al autor y a una evocación de la memoria amable, la que nos llega de la radio y de la música. No sé si la observación que voy a hacer es algo casual, pero creo que no, la última canción que escuchamos antes del comienzo es “Hablemos del Amor”, la canta Raphael y justamente después del estribillo cuando dice “Qué nos importa aquella gente que viene y que va por el mundo sin ver la realidad” la función comienza...

Gerardo Malla: En su día se me ocurrió, cuando la monté en 1985, se me ocurrió pensando en el montaje que esa canción de Raphael establecía un contraste muy significativo entre alguien que canta digamos al amor... y de algún modo rechaza que sólo ve la realidad... entonces me parecía que era una ironía, no sé si sutil o no, pero en cualquier caso muy expresiva de empezar La Taberna Fantástica... y venía de una manera muy natural el hecho de que en la radio se escuchara lo que realmente se escuchaba... pues, gentes que cantaban lo de Raphael de una manera brillante, porque él es un cantante brillante y con una espléndida voz y muy popular, popularísimo... que cantaba eso... “escudámonos, escondámonos en el amor y rechacemos a esa gente que sólo ve la realidad”... bueno me parecía una ironía bastante expresiva... y hoy me lo sigue pareciendo... y por eso no la he modificado, me parece que la ironía está ahí y creo que es expresiva...

Pregunta: En esta obra quizá queda de manifiesto la insolidaridad entre aquellos que viven en los rascacielos y los que viven en las zonas marginales... las dos realidades absolutamente separadas... No sé si esa taberna es fantástica por las vidas que respiran en sus paredes, las vidas de aquellos que buscan cobijo en ella...

Gerardo Malla: Es la fantasía que se esconde dentro de la realidad, esa realidad a la que nos invitan los cantantes y los políticos y mucha gente que habla de pesimismo... que nos invita a no ver la realidad o a verla de otra forma, manera... bueno, pues la realidad está ahí, se impone y hay unas realidades que siempre quedan como fuera, incluso de lo que llamamos realidad... ésta es una obra sobre la marginación y entonces, marginaciones para qué nos vamos a remitir a las que existen sin ir más lejos en nuestro país... basta... marginaciones todas las que queramos, las tenemos todas... lo que pasa es que la sociedad se reviste, se pone un traje de fiesta y es como una manera de... y está muy bien ponerse un traje de fiesta, pero al día siguiente viene la realidad... al día siguiente o a los diez minutos... hablar de la realidad es complejo... y al mismo tiempo muy sencillo... la realidad está ahí y la realidad hay que vivirla y la realidad hay que modificarla, no vale ocultarla ni con buenas palabras ni prometiendo el cielo, como la iglesia “sea usted... a usted le ocurra lo que le ocurra en el mundo, si usted al final va al cielo... no me fastidie usted... “ hágame usted la vida posible, o deme usted armas para hacerme la vida posible aquí y luego lo de atrás lo que nos espere ya veremos... siempre, está claro que Alfonso y yo somos enemigos de ocultar la realidad... la realidad está ahí y están ahí... las gozosas, las que nos llenan de gozo y satisfacción y de alegría de la vida... y luego las que machacan, fastidian y las que marginan a muchísima gente...

Pregunta: ¿Quizá el personaje de “El Carburo” intenta ocultar esa realidad, marchándose a otro barrio, a Alemania...?

Gerardo Malla: Claro, intenta algo que es lícito que es escapar lo más posible de la marginación y como ocurre que los grados de marginación son muchos, sales de una marginación y puedes entrar en otra... y El Carburo intenta dentro de su ingenuidad y primitivismo pues se va a Alemania como hizo mucha gente, a Europa en general, salen de España buscando trabajo, y cuando llega aquí, simplemente porque tiene una moto y un reloj que se ha comprado y a lo mejor, con suerte, tiene un pisito, pues considera que de algún modo ha escapado, y es cierto, de esa realidad que puede ser la de El Rogelio, efectivamente hay alguien que ha subido un peldaño pero que continúa en la marginalidad de una manera clara... tener un televisor no aseguraba a nadie la felicidad...

Pregunta: Sí, sobre todo cuando sabemos que maltrata a su mujer y sólo cuando el hijo lo ve cesa... o vuelve a esa Taberna Fantástica... da la impresión de que estos personajes no pueden escapar, no pueden burlar al destino... están condenados a unirse, reunirse en esa Taberna...

Gerardo Malla: La sociedad les condena a la marginalidad y lo que pasa es que esa Taberna actúa como una especie de bálsamo, reunirse en la taberna con las gentes que tienen la misma problemática, que han vivido historias contigo, la taberna en ese aspecto nunca sería una taberna siniestra, es una taberna fantástica en el sentido de que allí, efectivamente puede ocurrir cualquier cosa, desde que alguien mate a alguien, como ocurre, hasta el hecho de estar ahí y de acompañarse de lo que sea, de la conversación, del vino y de cosas que vistas desde el mundo más acomodado o el mundo burgués pueden parecer fantásticas...

Pregunta: Quizá la salida de esa marginación puede estar en las palabras de El Badila, cuando le dice a El Caco que tienen una tara, un defecto... y es que no saben ni hacer la “O” con un canuto... que qué pueden hacer si tienen ante sí un papel que contiene algo importante para ellos...

Gerardo Malla: Claro, yo creo que Sastre de esa manera, puesta en boca de un personaje digamos ingenuo, ha querido dar un aviso sobre la, ya no es tanto en ese personaje, es el hecho de no saber leer... efectivamente le aparta del mundo o de gran parte del mundo o de una forma de entender el mundo, al margen de que el mundo pueda ser mejor o peor... no saber leer, efectivamente, como dice qué pasa si en una hoja te estorba lo negro... no sabes lo que te dice, ni el mensaje que te envían... pero eso se extiende más, lógicamente tiene una trascendencia mayor en el sentido de que sin la información, la información es una manera por lo menos de entender lo que ocurre y una sociedad que no está, esto claro escrito en el año 1966 tenía todo el sentido del mundo, lo sigue teniendo hoy, pero en el año 1966 de qué manera... si no tenías una información y la mayor parte de los ciudadanos no teníamos información porque se nos vedaba, porque vivíamos en una dictadura, nunca hay que olvidarlo, realmente estábamos en la marginación...

Pregunta: Esta puesta en escena se ha llevado a cabo de un modo realista. ¿Qué opina de quienes dicen que el teatro no debe ser realista?

Gerardo Malla: Bueno, pues como yo soy defensor del derecho de opinión, respeto mucho la opinión... pero me parece una opinión mostrenca... el teatro... de alguna manera diría, lo que pasa es que esto es un tema muy complejo, para meternos en él, pero diría que el teatro siempre es realista, siempre. Cuando hay un teatro de evasión está mostrando una realidad, durante muchos años en este país ha habido un teatro evasivo, evanescente donde parecía que lo único que ocurría es que el señor de la casa tenía una querida, entonces el problema se planteaba porque tenía una querida y se descubría y no sé qué... pues esa manera evasiva de ver la realidad es un teatro realista, reflejaba lo que una burguesía quería... los buenos sentimientos por supuesto, el hombre siempre acababa volviendo al regazo familiar y al lado de su mujer y rechazando a la querida... pero eso es un teatro realista en el sentido de que refleja la realidad de una burguesía que ocultando los muchísimos problemas de la sociedad en la que vive, de pronto, cuentan pequeñas anécdotas evasivas donde en el fondo lo que están reflejando es la realidad... esas películas que tanto hemos rechazado, el landismo, por ejemplo, no cabe duda de que para conocer un aspecto de la realidad muy importante de la España de los sesenta y los cincuenta... ver esas películas es muy clarificador con lo que lo que digo y creo es que todo lo que se muestra, hablamos ahora de cine, teatro, novela..., todo en el fondo es realista, tiene la cualidad o la calidad de realista, por defecto, por negar la realidad o por asumirla, pero realista al fin... hay épocas que las conocemos a través de lo negativo... es un tema interesante... pero arduo...

Pregunta: ¿Actualmente qué opina del teatro que se hace?

Gerardo Malla: Yo que pertenezco a una generación donde el teatro tenía un nivel argumental, preocupación, de indagación... muy escaso y de una calidad bastante, hablo en general, había excepciones... pues hoy veo que se ha avanzado que realmente los pasos que hemos dado en democracia se reflejan en el teatro; hoy las carteleras de Madrid no dan vergüenza como han dado durante muchos años, ver la cartelera de Madrid, de los teatros de Madrid, era un poco llorar... eso era el vodevil malo, porque luego está el vodevil bueno... pero era un teatro de muy baja calidad, de unos planteamientos ideológicos muy reaccionarios y estúpidos y necios e interesados y sin embargo, hoy la mayor parte de los teatros o gran parte de la programación, es una programación que realmente está muy bien... creo que en ese aspecto el propio Estado ha dado un paso adelante... Madrid, sin ir más lejos, los teatros públicos, llámense Abadía, Español, Centro Dramático Nacional... con el complemento importantísimo de las salas alternativas hacen que en Madrid haya un teatro interesante... se podrían hacer indicaciones, dar opiniones diversas... pero así en general para no meternos en honduras, yo diría que el teatro al menos en la ciudad que yo conozco y habito que es Madrid, es bueno... es posible coger la cartelera y apuntar diez espectáculos de pronto que tengan interés...

Pregunta: Usted entonces no es de los que creen que con la censura se hacía mejor teatro, se escribía mejor...

Gerardo Malla: Para nada... cómo se va a escribir mejor con la censura... si cualquier idea buena que se le pudiera ocurrir a cualquiera, la censura la tiraba abajo rápidamente... la censura en cualquier caso lo que habrá servido en algún caso aislado y concreto es para que alguien haya escrito... pero la censura era por defecto de la propia censura, el que durante mucho tiempo no se haya podido hacer Valle-Inclán o más concretamente Luces de Bohemia no es por la censura... no es la censura la que hizo posible Luces de Bohemia, fue Valle-Inclán... la censura de lo que se ocupó es que no se pusiera... la censura no es buena para nada... para nada, en ningún aspecto... es coartar la libertad, es cercenar la creatividad es propia de dictaduras y de malos gobiernos...

Pregunta: ¿Qué espera del futuro... y el futuro próximo es 2009... en general y profesionalmente?

Gerardo Malla: En general me gustaría que se avanzara en la libertad, que se avanzara en la democracia y en todo lo que este país tiene pendiente que es mucho... entonces avanzar en ese sentido... y nadie tenemos comprado el mañana... pero en estos momentos estoy en un proyecto que me ilusiona porque es estar de actor y ser dirigido, algo que viene muy bien... y aprender... y en estos momentos estoy en un proyecto que se llama Fuenteovejuna, dirigida por un director inglés, con una compañía que se llama Rakatá y que son unas gentes que creo que lo hacen muy bien, me tratan con mucho cariño y respeto y como decía Marín, el anterior presidente de las Cortes, “yo ahora voy donde me quieren” y entonces, siento que estoy en un sitio donde se me quiere... tengo el cariño de las gentes de los muchos compañeros con los que trabajo, empezando por los propios productores y por el director y estoy aprendiendo, cosa que a mis años está muy bien... está muy bien poder decir que uno todavía aprende...

Pregunta: ¿Pero se llega alguna vez a saberlo todo...?

Gerardo Malla: No... en realidad sabemos muy poco... incluso las vidas más ricas... en ese sentido recuerdo una expresión de Don Marcelino Menéndez y Pelayo, recurro a un ortodoxo pero creo que es uno de los hombres que más leyó en su época... leía, leía, leía... y cuando se sintió morir dijo algo así como “morirme ahora con lo que me queda por leer”... que equivalía un poco a “lo que me queda por saber”... hay quien lo aprende en los libros, hay quien lo aprende en la realidad... pero yo siento que en ese aspecto soy socrático “sólo sé que no sé nada”...

Pregunta: Ha comentado que esta democracia tiene algunos asuntos pendientes ¿me puede decir uno de esos asuntos?

Gerardo Malla: La propia democracia. Perfeccionar la democracia, no se pueden dar determinados sucesos, casos, situaciones que se dan en la democracia y muy recientemente además... de hoy, de ayer... no se pueden dar en una democracia, no es posible... no es posible y lo digo de manera muy clara, los cuatro años de la anterior legislatura no se pueden dar... las situaciones que se han dado...

Pregunta: Por parte de la oposición...

Gerardo Malla: Por parte de la oposición, claro. No puede salir la iglesia... la iglesia no puede tener la actitud que ha tenido y que sigue teniendo por ejemplo; la derecha no puede ser una derecha que nos recuerde constantemente a una derecha que ya no puede existir... creo que nos hemos ganado todos, nos hemos ganado todos... la historia nos ha permitido ganarnos... y el sacrificio de mucha gente ha permitido ganarnos una España donde la crispación a esos niveles que se dio no puede darse... no es posible, cada uno que asuma su parte de responsabilidad pero no se puede dar... tuvimos ocasión de avergonzarnos de nuestro país, y eso no puede ser... tenemos un país hermoso que no puede llegar a determinadas situaciones...

Sofía Basalo.

sábado, 23 de mayo de 2009

... PEPA SARSA (Mayo 2008)




“Los trabajos y los días” de Michel Vinaver, es el nuevo proyecto de Producciones Off Madrid que conducen Luis Maluenda y Pepa Sarsa. Tras una extensa gira ha llegado a Madrid, concretamente al Teatro Galileo. Es éste un proyecto diferente y crítico donde el espectador tiene un papel importante, pues no es un mero sujeto pasivo a la espera de lo que la función ose decirle. Sarsa y Maluenda llevan más de dos décadas en el mundo del teatro. Sus producciones contienen siempre una importante dosis de compromiso social y ésta no iba a ser menos. Luis Maluenda dirige este proyecto. Pepa Sarsa es uno de los empleados de la pequeña empresa donde se desarrollan los hechos, con ella hemos charlado:

Pregunta:¿Cómo surge la oportunidad y la idea de llevar a escena “Los Trabajos y Los Días”?

Pepa Sarsa: Conocí a Vinaver a través de lectura de varias obras y hace dos años en un viaje a París pude ver sobre el escenario "Boca Arriba". Era un montaje dirigido por él mismo con veintiún actores y actrices sobre una empresa de bronceadores que trataba un conflicto que podía hacer desaparecer la empresa. Me impresionó el trabajo así como la respuesta del público que aplaudía con pasión. En Francia y Canadá es un autor de culto, como se suele decir ahora, y se ha estrenado en los teatros más importantes de Francia y por los directores más prestigiosos. Aquí en España es apenas conocido hasta por los más expertos. Esta obra no se había estrenado profesionalmente en España.

Pregunta: El micromundo reflejado en la empresa, un hábitat agonizante es también
La imagen de una sociedad que cambia en la que mueren ciertas cosas y surgen otras ¿Qué concluye. Qué comienza. Qué se puede mantener?

Pepa Sarsa: Es el final de unos tiempos en los que se reparaban los objetos de uso diario: de un molinillo eléctrico se arreglaba una pieza o se cambiaba por otra para alargar su “vida”. Termina con ello una época de empresas familiares que fabricaban aparatos estupendos que duraban décadas. Este sistema hizo que se perdiera rentabilidad; los objetivos mercantiles cambiaron y así se comenzó por otro que facilitaba con incentivos la compra de nuevos aparatos dejando de lado los usados. Es el principio de los ordenadores en las empresas, de los contestadores automáticos que mediante voces grabada, sustituirán a los trabajadores y trabajadoras y es el comienzo de las grandes Opas sobre empresas pequeñas. Esa enorme transformación económica lo es también social y laboral; ese cambio afectará las relaciones entre las personas y las empresas que tratarán a los empleados despersonalizadamente. Los personajes de Guillermo,Jaudouard Anne, Nicole e Ivette muestran las diferentes relaciones que mantienen con la “casa” Cosson y cómo afectará su futuro en ella. También afectará al mundo privado de estos trabajadores; estaremos asistiendo a una metamorfosis sin que las personas implicadas se den mucha cuenta de lo que está pasando.

Pregunta: Siguiendo con el paralelismo “empresa/sociedad” vemos en ello que en
Cierta medida prima el individualismo y falta unidad; prima el intentar progresar o avanzar a costa del otro, a base de mentiras, trampas, abusos, en ese aspecto poco se ha cambiado ¿no?

Pepa Sarsa: Efectivamente, poco se ha cambiado. El público que ve sobre el escenario “Los Trabajos y los Días” tiene el privilegio de observar con humor unas veces, con patetismo otras, lo que los personajes, nosotros mismos, no vemos en nuestra vida diaria. Pero lo hace de una manera que ni el cine ni la novela o la televisión puede contar. La mirada de este autor, que trabajó durante 23 años en una multinacional y en todas las categorías, combinada con su formación literaria y como dramaturgo, hace que sea real por su combinación de puntos de vista simultáneos, casi cubista, como la vida misma, cuando las cosas se suceden vertiginosamente sin darnos tiempo a ver lo que pasa, lo que nos pasa, cómo nos cambia. En la obra los acontecimientos se suceden también así, con ese calidoscopio que nos revela la imbricación de nuestra vida privada con la laboral. En nuestro medio laboral pasamos mucho más tiempo con nuestros compañeros que con nuestra propia familia y por ello las relaciones se mezclan de modo que ya no hay forma de separar lo privado de lo laboral. Ningún medio como el teatro puede revelar esa realidad.

Pregunta: Creo que la puesta en escena tiene algunos aspectos simbólicos, por ejemplo la escalera proyectada al fondo del escenario. ¿Es quizá la escalera una salida posible en un principio y poco a poco inexistente. Una salida moribunda como la misma empresa?

Pepa Sarsa: Esta escalera es una metáfora. La escalera ha sido a través de la historia un símbolo de ascenso o descenso, de paso de un lugar a otro, de distintos niveles y estratos sociales, laborales, económicos, culturales, políticos pero también espirituales. Los jefes siempre están arriba, los rascacielos pueden verse como la materialización de ese poder pero estratificado.
En la obra la metamorfosis de la escalera se produce a la vista del público quien ve la transformación social que se está produciendo pero no es visible para los personajes. También nos sitúa en el lugar más bajo que es donde está situado este servicio postventa, un sótano compartido con otras secciones sin ventanas. También simboliza la escalera que todos los personajes tendrían que subir para mejorar su status pero a la que no pueden acceder; es la escalera por la que no bajan los jefes. Es también una metáfora de la pirámide social y de la torre de Babel.

Pregunta: El autor griego Hesíodo escribió una especie de poema llamado también
“Los trabajos y los días”; en él este autor decía entre otras cosas “El trabajo es el destino universal del hombre, sólo el que esté dispuesto a trabajar podrá con él” ¿Tiene alguna relación con la obra de Michel Vinaver?


Pepa Sarsa: Sí, efectivamente. Si recordamos un fragmento de la obra de Hesíodo “…Pero Zeus lo escondió irritado en su corazón por las burlas de que le hizo objeto el astuto Prometeo; por ello entonces urdió lamentables inquietudes para los hombres y ocultó el fuego. Más he aquí que el buen hijo de Jápeto lo robó al providente Zeus para bien de los hombres en el hueco de una cañaheja a escondidas de Zeus que se goza con el rayo. Y lleno de cólera díjole Zeus amontonador de nubes: “¡Japetónida conocedor de los designios sobre todos las cosas! Te alegras de que me has robado el fuego y has conseguido engañar mi inteligencia, enorme desgracia para ti en particular y para los hombres futuros. Vinaver escribe los “Trabajos y los Días” evocando de manera contemporánea ese mito o el católico de la pérdida del Paraíso, situándonos a lo largo de toda su obra en lugares de trabajo; “ganarás el pan con el sudor de tu frente”.

Pregunta: Hesíodo incluía esto en su poema “Los dioses y los hombres odian
igualmente al que vive sin hacer nada (...) y a los que devoran el trabajo de las abejas” Dentro de ese cambio que se muestra en la obra y que se experimenta en la vida misma hay algo que quizá no haya cambiado ¿las “abejas” siguen siendo las mismas y los “devoradores” también siguen siendo los mismos?

Pepa Sarsa: Los poderes, los que manejan los hilos siguen siendo inalcanzables, son los dioses, los de las grandes multinacionales, los que manejan la bolsa… Sí, Vinaver cuenta ese castigo y lo hace en directo pero además la continua transformación vertiginosa.
Vinaver escribe una dramaturgia postbrechtiana pero quizás hace lo que el propio Brecht no se atrevió a hacer, esa visión del mundo del trabajo reveladora de la lucha de clases.

Pregunta: Supongo que el proceso de ensayos, de poner en pie esta obra desde el punto de vista actoral ha sido complejo, quizá desde todos los puntos de vista, porque se trata de una obra diferente, en la que no hay un hilo conductor ¿no?

Pepa Sarsa: El concepto de hilo conductor entendido como una dramaturgia tradicional de causa efecto: un conflicto desencadena una acción que tropieza con un obstáculo que genera otra acción hasta el objetivo final, no funciona en esta obra. Esta obra está fragmentada como la vida misma; una superposición de planos y puntos de vista continua y de manera imprevista. El hilo conductor en su obra es una sub-trama que avanza debajo de los sucesos pero no es lineal. El proceso de los ensayos fue intenso porque descubríamos en cada momento diferentes posibilidades de leer la obra, fue una gozada seguida de momentos de vértigo. Vinaver no te deja instalarte en un estilo, en una forma de hacer. En mi opinión creo que es un reto para el actor/actriz porque tenemos costumbre de desarrollar un trabajo más naturalista y en este montaje el intérprete debe reflejar en pocas palabras todo una carga interior que arrastra el personaje y pasar inmediatamente a otro estado contrario y después de éste a otro y así sucesivamente. Pero indiscutiblemente todos hemos disfrutamos con el trabajo y también hemos sufrido con el desafío que implica este texto.


Pregunta: Hablando de puntos de vista, otro importante es igualmente el del
Espectador. Se necesita a un espectador activo, presto a identificarse con cada uno de los miembros de esta cadena ¿no?


Pepa Sarsa: Ese es el universo que nos plantea Vinaver, le interesa la participación del público cuando en el deslizamiento de frases de distintos personajes sin conexión aparente unas con otras, surge, según cada espectador, una visión humorística diferente en función de su lectura individual. Vinaver no ejerce queriendo imponer una visión política unívoca, su visión es abierta y crítica humorística, lúcida, inteligente. Esta obra es un pastel para espectadores y espectadoras hartos del teatro papilla.

Pregunta: Tienen una larga trayectoria como productores e intérpretes, siempre con un teatro comprometido y social. ¿Es complicado mantener esa línea, sobrevivir en el mundo del teatro manteniendo esos “principios” por así decir?

Pepa Sarsa: Si uno se acerca al teatro buscando éxito económico escenificando estos asuntos, fracasa. En nuestro caso este teatro nos estimula espiritualmente, nos da la fuerza, no sobrevivimos, nos hace vivir. Tanto la CAM como INAEM nos ayudan a realizar un teatro que necesita esa ayuda. Los intérpretes no somos solamente ciudadanos dedicados a hacer reír al público, también somos portavoces de una cultura, formamos parte de una tradición milenaria.


Pregunta: Se habla en muchas ocasiones de “Teatro necesario” ¿Se hace hoy en día
un teatro necesario. En qué consiste ese teatro?

Pepa Sarsa: El público ha cambiado; ¡cómo no lo iba a hacer si ahora consume trescientas ficciones al año!¡ cómo no va a ser necesario contar historias! Los humanos no soportamos el devenir de la historia, necesitamos revelar nuestro mundo interno para saber quienes somos, cómo crecemos. El teatro es el arte de la representación y también ha evolucionado; hoy se hace el teatro como se hacía en Grecia, como hace 2500 años pero también con una danza contemporánea que nos acerca a una visión externa, urbana o interna y reveladora de lo inconsciente. Los medios de comunicación social como la televisión, el cine o la radio, son en muchas ocasiones formas parateatrales, formas contemporáneas de contar historias, de revelar, divertir, serenar, dar un bálsamo para hacer a los ciudadanos la vida más soportable o para encender, indignar, para denunciar, para hacer justicia. También las noticias son fragmentos parateatrales muchas veces y levantan los ánimos a través de la crítica como lo hiciera en tiempos de Esquilo con “Los Persas”. El teatro es necesario pero en todas sus formas posibles.

Pregunta: He leído que eres presidenta o miembro en tal caso de la Asociación de
Mujeres de las artes escénicas. ¿Qué tal se portan las artes escénicas con la mujer?


Pepa Sarsa: Bien, sí soy la Presidenta de la Asociación de Mujeres de las Artes Escénicas, AMAEM “Marías Guerreras” tenemos ya una trayectoria de siete años en los que hemos desarrollado talleres, debates, publicaciones, escritura de textos y representaciones de los mismos en diferentes salas de Madrid y fuera. Siempre todos nuestros trabajos se hacen desde la perspectiva de género, punto de vista que apenas sí tiene reflejo en los montajes de otras producciones; esta es una de las razones de la creación de las Marías Guerreras. De vez en cuando se representan textos en los que la mujer y su mundo son protagonistas pero en la mayoría de estas ocasiones provienen de autoras o son producto del empeño de directoras/productoras, como ha sido mi caso recientemente. En mi opinión los problemas a los que se enfrenta la mujer contemporánea en su obligación de desarrollar diversos roles y todos a la vez no está suficientemente contemplado. Ni tampoco el uso y abusos a los que se ve sometida en diversas culturas y épocas.
Quiero aprovechar la ocasión para animar a todas las creadoras de los diferentes campos de las artes escénicas a colaborar con las Marías Guerreras.

Pregunta: ¿Padece el teatro español de cierto conformismo?

Pepa Sarsa: Es curioso que el público acepte la vanguardia en la pintura asistiendo en masa para ver pintores cubistas, abstractos, surrealistas, etc. pero le cueste aceptar esas mismas formas en el teatro. Es curioso que acepte la música contemporánea en el teatro viendo una representación del miedo, o en el cine pero no soporte esa misma música sin imágenes. Supongo que es cuestión de tiempo. Veo a espectadores de otras culturas mucho más evolucionados en ese aspecto, más cultos, más abiertos, más libres. Los espectadores aquí todavía tienen miedo a reír libremente en el teatro, lo hacen mejor en la te tele, en soledad.
Hay conformismo en el teatro. A veces pienso que gran parte del teatro que se produce y recibe a gran parte de los espectadores lo hace para celebrar el mundo tal y como está. Antes decíamos que el teatro quería cambiar el mundo o por lo menos renovarlo, no creo que debamos olvidarlo.

Pregunta: ¿Qué le falta y qué le sobra al teatro hoy en día?

Pepa Sarsa: Espectadores, una participación de los medios de comunicación en la proyección del teatro con la misma vitalidad que lo hace con el fútbol. Hay una desproporción entre el esfuerzo de los medios de comunicación y la administración, de los gobiernos en general, en la difusión del fútbol, por ejemplo, y la difusión del teatro. Hay interés en que la mayoría de la población se distraiga, lo cual está muy bien, pero no todo el tiempo. Hay miedo a ilustrar, a educar, a reflexionar. Todavía la gran mayoría de la gente piensa que el teatro es caro pero no dice lo mismo de las copas que paga en un espacio de ocio, del fútbol cuando paga tres o diez veces más.. etc. Los ministerios de Educación y Cultura debiera promover una forma de Educación amena, inspiradora, donde también se encuentra la alegría de vivir. El teatro ofrece honestamente esa vida.

Pregunta: ¿Cuáles son vuestros próximos proyectos?

Pepa Sarsa: Estamos preparando una maravillosa obra de Carmen Resino que aborda el tema del Arte y la Política. Es una obra donde oímos música barroca y también la música de los intereses contrapuestos entre los artistas y los promotores culturales.
Es una obra crítica pero también bella, se titula “ORQUESTA” y esperamos estrenarla el 17 de Septiembre de 2008 en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo Bellas Artes de Madrid.
Hay otros proyectos mandando radiaciones de energía pero por el momento hay que sujetarlos.

Sofía Basalo.







sábado, 9 de mayo de 2009

... MARTA ANGELAT (Junio 2008)





“Las Voces” es la tercera aventura teatral que Marta Angelat ha emprendido como directora.. Una aventura veraz, apasionante y apasionada que ha permanecido largo tiempo en la cartelera catalana. A mediados del mes de mayo recalaba en la Sala Pequeña del Teatro Español. De ese gran proyecto y del humano universo que queda reflejado en el texto de Penhall, hemos hablado con la actriz y directora:

Pregunta: ¿Cuál es el límite entre la normalidad y la anormalidad. Entre la cordura y la locura?

Marta Angelat: Es un límite impreciso y fácil de cruzar. Todos estamos expuestos a cruzarlo alguna vez en nuestra vida. Además, el concepto de “normalidad” lo establece la sociedad y varía según las épocas, las modas y las creencias. Es algo muy subjetivo que depende de muchos factores.

Pregunta: He leído alguna crítica en la que se escribe que “Penhall no ofrece esperanza porque no la hay”. ¿No hay esperanza realmente. No es posible otro tipo de sociedad en la que “los diferentes” tengan un lugar, un lugar igual que el resto?

Marta Angelat: Penhall plantea un final que evidentemente es real y que existe, pero que no es el único final posible. Lo que hace es evidenciar un problema para poder reflexionar sobre él. Yo sí creo que otro tipo de sociedad es posible, pero, desde luego es un proceso muy lento en el que debemos implicarnos todos, si realmente queremos que se produzca.

Pregunta: Esta obra aborda el tema de la enfermedad mental, pero también aborda la enfermedad social... ¿Cuál es más grave?

Marta Angelat: Quizás si no existiera la enfermedad social la enfermedad mental tendría mucha menos incidencia. El “diferente” tendría su sitio y se le respetaría como ser humano que es.

Pregunta:“Cinco seres humanos buscando la manera de convivir con sus recuerdos... “ Supongo que esa búsqueda es algo que nos une, todos estamos inmersos en esa búsqueda ¿verdad?

Marta Angelat: Por supuesto, y me gusta mucho esta pregunta. Esa búsqueda es necesaria y común en todos los seres humanos y es precisamente en esa búsqueda donde algunos se pierden y son incapaces de encontrar la fórmula que les permita convivir con sus recuerdos. Quiero resaltar que esa búsqueda puede producirse en el plano inconsciente y no por ello ser menos importante.

Pregunta: Es también esta obra una especie de retablo de soledades, cinco soledades... ¿Es quizá la soledad “la voz” que más nos daña, que más nos hiere...?

Marta Angelat: Cuando la soledad se convierte en la incapacidad de compartir, sí creo que es realmente perjudicial. De todas formas pienso que hay que aprender a estar solo con uno mismo. Muchas veces detrás de la necesidad de compañía nos encontramos con el miedo a enfrentarnos a nosotros mismos, con el miedo a la muerte. Esa es una signatura que no te enseñan en la escuela y sería muy beneficiosa para todos.

Pregunta: He leído que esta es la tercera obra que diriges, ¿Qué has visto en estas voces, que te han dicho para que te embarques en esta nueva aventura?

Marta Angelat: Me atraparon sus personajes y las relaciones entre ellos. Me pareció un vehiculo perfecto para hacer el trabajo que me apetecía hacer con los actores. La búsqueda de la sinceridad. Me gusto la dureza del texto y al mismo tiempo su gran carga poética. No se, me enamoré.

Pregunta: Un aspecto importante de la puesta en escena es la veracidad y la rigurosidad con la que afrontáis estos personajes, con unas características proclives quizá a la caricaturización o exceso. ¿Cómo tomó forma esta puesta en escena y cómo los trabajasteis?

Marta Angelat:Yo tuve muy claro desde el primer momento que no íbamos a juzgar sino a tratar de comprender. Comprender las motivaciones internas y buscar los puntos de unión con nosotros mismos. Me interesaba por encima de cualquier otra cosa la verdad de cada personaje y de cada situación. Lo más importante fue encontrar la emoción de los personajes y canalizarla de manera adecuada para que llegara al público con la intensidad necesaria.

Pregunta: La esquizofrenia es un tema más en una obra en la que se abordan temas sumamente interesantes, como por ejemplo la mujer y su indefensión ante el maltrato, ¿no es así?

Marta Angelat: En efecto, pero no sólo eso. Vemos una mujer incapaz de liberarse del hombre que la maltrata, está inmersa en una relación adictiva y ni tan siquiera es consciente de ello. El tema del papel de la mujer en el maltrato me interesa muchísimo. Tanto, que estoy escribiendo un texto sobre ese tema para una futura función.

Pregunta: ¿Podemos ser libres en una sociedad como en la que vivimos?

Marta Angelat: Menuda pregunta. Yo creo que la libertad verdadera sólo podemos encontrarla dentro de nosotros mismos. La búsqueda y la aceptación de uno mismo es lo que nos hace libres. Deberíamos ser mucho más conscientes de nuestro interior y no buscar tanto en el exterior lo que sólo encontraremos dentro de nosotros mismos. Otra cosa son las libertades individuales que hay que defender y exigir. Me refiero a la libertad sexual, la libertad de creencias, la libertad de opinión, la libertad de ser como cada uno es, en definitiva.

Pregunta: ¿Por qué las flores en el cartel de presentación de la obra?

Marta Angelat: Me enamoré de un campo de amapolas cuando estaba en la preproducción del proyecto y enseguida pensé que sería el campo en el que se besan Ray Y Laura. Las amapolas se convirtieron en un símbolo. Desprenden pasión pero son frágiles y vulnerables como el personaje de Ray. Me pareció que debían ser la imagen de Las Voces.

Pregunta: Tienes una extensa carrera como actriz, qué te aporta esta faceta en tu trabajo de dirección, ¿cómo decidiste un día dar ese paso?

Marta Angelat: Decidí dirigir de manera profesional después de cinco montajes con niños y adolescentes que realicé en la escuela de mis hijos. Puse en pie El Mago de Oz con veinticuatro niños y niñas de doce años y ahí pensé que si había sido capaz de hacerlo con niños ruidosos y habladores, también podría hacerlo con adultos que se dedicaban a eso. Mi experiencia como directora de doblaje fue un elemento importante en mi decisión. Y creo que ha sido la mejor decisión que he tomado en los últimos años. Me atreví a confiar en mi misma y he descubierto unas capacidades que ignoraba que tenía. Finalmente puedo aplicar todo lo que he aprendido. Y convertir en reales mis mundos imaginarios. Ser actriz me permite trabajar desde dentro, desde “los fogones” del teatro, y me permite entender al actor, saber como se siente un actor en el escenario y ayudarle. Al menos eso es lo que pretendo. La directora completa a la actriz y la actriz nutre a la directora.

Pregunta: Comentas que eres una espectadora exigente y que haces el teatro que quieres ver ¿cuál es ese teatro?

Marta Angelat: No me refiero a una temática determinada ni a un género en concreto, sino quizás a una forma de entender el teatro. Cuando me siento en una butaca como espectadora quiero ser absorbida por lo que ocurre en el escenario, me gusta conectar con la emoción no con el intelecto. Tiempo queda luego para el análisis y el razonamiento. Digamos que me gusta el teatro que me hace vibrar por dentro, que hace que se muevan cosas, y eso es lo que humildemente pretendo hacer.

Pregunta: “Los locos” de esta obra son realmente lúcidos, y en algunos momentos nos colocan ante “cadenas” como la imagen, nuestros miedos, nuestra incapacidad para hacer lo que realmente queremos y deseamos, nuestra incapacidad para ser feliz... ¿cierta dosis de locura es necesaria?

Marta Angelat: Bueno, visto así, desde luego. Para ser uno mismo casi siempre es necesario enfrentarse a muchas cosas. El miedo siempre es paralizante. Hay que atreverse, hay que romper reglas, hay que dejarse llevar por la intuición y eso implica cierto grado de “locura”. La creación artística también necesita de la locura en cierta medida.

Pregunta: Habéis llegado a Madrid tras una extensa permanencia en cartel en Barcelona y tras haber pasado por diversas ciudades ¿cómo ha sido esta aventura?

Marta Angelat: Fantástica. Hemos conectado mucho con el público en todas partes. Han venido a vernos personas afectadas por enfermedades mentales y familiares de enfermos y su reacción ha sido siempre la de sentirse identificados al cien por cien. A lo largo de todo este camino la verdad es que nos han dicho cosas preciosas y que nos han emocionado. Sinceramente, me siento muy orgullosa de haber dirigido esta obra.

Pregunta: ¿Cuáles son tus próximos proyectos?


Marta Angelat: “Las Voces” va a continuar la gira por España después del verano. Yo por mi parte, a partir de Septiembre voy a interpretar un monólogo como actriz, un texto precioso que se llama “El Año del Pensamiento Màgico”. Voy a ir a la Feria de Manacor, al Festival Temporada Alta de Gerona y después haré temporada en Barcelona, en la Sala Beckett. Y espero que más adelante pueda verse por todas partes. Tengo también un par de proyectos de dirección para el año que viene.

Pregunta: Por último, hablas del amor en el programa de mano y es, precisamente, el recuerdo de ese amor el que ni los fármacos pueden hacer desaparecer en la mente de Ray... ¿quizá nos falta amor en nuestra vida, quizá no es esta sociedad un lugar propicio para el amor en todas su formas... necesitamos amor...?

Marta Angelat: Claro que necesitamos amor, mucho amor, en todas sus formas. Necesitamos que nos den amor, pero sobre todo necesitamos dar amor. Es una fórmula mágica que funciona siempre.

Sofía Basalo.

miércoles, 22 de abril de 2009

... LUIS MALUENDA (Febrero 2007)






“El Arquitecto y el relojero” El espacio y el tiempo. La pesadilla y la justicia. Obra de Jerónimo López Mozo. Ganó el Premio Carlos Arniches de 2000. El último proyecto de “Producciones Off Madrid”. Luis Maluenda ha sido el encargado de llevar a escena esta confrontación dialéctica, sin miedos, entre dos posturas que miran al futuro de distinta forma. El director, quiere acentuar que es el público el que al final de la función decide tomar partido por una de las dos posturas. Quizá tal y como está el panorama político, social... uno de los grandes valores de esta obra es que en cierto modo llega a parecernos razonable la postura de ese arquitecto soñador... (sin obviar que será totalmente razonable e incluso, la más justa para otras personas) Hemos charlado con Luis Maluenda, director de esta obra que interpretan Antonio Canal y Gary Piquer:


Pregunta: Escribe en el programa de mano de “El arquitecto y el relojero” que la memoria histórica es para unos, una pesadilla y para otros hacer justicia. ¿No es también la memoria nuestra propia cultura? Hace unos días leí “la cultura no es, sino, una forma de haber sido y una forma de llegar a ser...”

Luis Maluenda: Sí. Lo que también planteo en ese programa, en cierto modo, es lo que sucede en la obra. Toda la obra son unos breves instantes de la pesadilla del arquitecto. Ése es el asunto esencial. Este hombre lo que hace es recrear en su mente... en ese sueño está recreando las dos últimas personas que acaba de ver, que son los trabajadores que le traen todo lo que necesitará para desarrollar su trabajo... A esas dos personas las convierte en el relojero y otro personaje más. Todo ello para él es una pesadilla... las diapositivas históricas de lo que ha sido el recorrido a través de las distintas imágenes que evocan la historia de la Puerta del Sol... y mezcla en su sueño, en su pesadilla todo ese concepto... imagina... y lo que le plantea ese hombre es una auténtica pesadilla. Al despertar no sabemos si esa pesadilla le hará reflexionar sobre cómo afrontar la propuesta del relojero, o simplemente se ha despertado y no recuerda. Sin embargo el público tiene el privilegio de ver ese conflicto interno que, de alguna forma, lo que pretende es confrontar dramática y poéticamente en el escenario lo que en algunas actitudes políticas se da en el congreso de los diputados, posiblemente...

Pregunta: Sí, lo que pasa es que en el congreso de los diputados la dialéctica es un poco diferente...

Luis Maluenda: Efectivamente, este es el desafío del teatro. El teatro pretende siempre revelar la parte interna del ser humano, de ahí ayudar a los demás a comprender mejor la naturaleza de ese conflicto interno y ayudar también al ciudadano a que vea, a que comprenda mejor lo que en la vida diaria, generalmente, no comprende... o no comprende en su totalidad... yo creo que ésa es la función del teatro, revelar lo interno del ser humano para aclarar esencialmente... más allá de partidismos políticos, aclarar lo que defiende cada uno de los personajes y en esta obra, concretamente, defienden dos posturas de un modo muy razonable... finalmente el público lo que hace es tomar partido por la que más le puede interesar, pero en ese sentido, siempre he intentado que el montaje sea absolutamente honesto, para dar la oportunidad de expresión a las dos opciones. Ésa ha sido mi aportación en el montaje.

Pregunta: Apunta que en esta obra el público toma partido por una de las opciones, cualquiera de ellas. Aunque no sé si el final, con esa luz concentrada en el relojero, la conciencia quizá, el tiempo... esa música sobrecogedora... Antonio Canal, fantástico... es un modo, también, de tomar partido, y no sé si es una forma de decirnos que la conciencia es más fuerte que el silencio...

Luis Maluenda: Yo creo que la obra tiene su tesis, que yo defiendo; sin embargo a lo largo de la misma, mi interés todo el tiempo está en que tanto una posición como la otra suspendan, o lleven a convencer el criterio del espectador; es decir, que ambos tengan la oportunidad de ello. Ése es en el sentido en que yo digo que es profundamente democrático y al final, tiene la opción de decidir si esa conciencia que se expresa finalmente con esa evocación musical a la memoria, a la nostalgia... va a convencerle o finalmente va a tomar opción por lo que es construcción del presente sobre el futuro sin anclajes con el pasado... ésa es la opción que puede tomar el espectador, naturalmente.

Pregunta: Sí, ya que ninguno de los dos personajes se nos presenta como bueno o malo. Los dos tienen sus razonamientos, sus motivos...

Luis Maluenda: Efectivamente, tal y como lo escribe el poeta, el autor. El arquitecto es un poeta, un soñador, un hombre que quiere construir realmente un espacio limpio, un espacio transparente, para el futuro donde la sociedad se vea reflejada libre de trabas y creo que es una visión muy poética y profundamente aleccionadora, interesante. Por el otro lado está el punto de vista del relojero que quiere hacer justicia con aquellas personas que fueron injustamente tratadas... y las dos posturas son conmovedoras. Una es visionaria, hacia el futuro y la otra reconoce esa valía, pero trata de conciliar las dos cosas... ahí es donde creo, estaría el punto medio, en la conciliación. La conciliación de las dos posturas. Yo creo que es posible y también la cree el relojero.

Pregunta: ¿Cómo puede ser posible...? hoy en día no lo parece demasiado... Y al respecto me resulta muy interesante la metáfora del relojero cuando explica las dos obras de teatro que están teniendo lugar. Una en el exterior, una farsa, así la califica, en la que los que antes levantaron la mano, ahora lo han olvidado y los que fueron injustamente tratados estrechan sus manos con las de sus “verdugos”. Y la verdadera obra de teatro que sigue teniendo lugar en el interior de esa antigua dirección general de seguridad... ¿cómo puede ser posible esa conciliación sin que pueda resultar una farsa...?

Luis Maluenda: Sí... el relojero está decepcionado porque en la escena anterior el arquitecto le ha engañado, tratando de decirle que, efectivamente, su ruego ha sido recogido por el presidente y que va a tener ese lugar... cuando se está entusiasmando, cuando parece que va a ser verdad, le dice “bueno, aunque no es el momento”... ahí, el relojero realmente ve que se le está manipulando y esa manipulación el autor, realmente, no perdona... con lo que para que no suceda lo que hace es un sacrificio que va a repercutir mediaticamente en esa celebración y es lo que va a hacer que esa memoria se mantenga a través del sacrificio del relojero y realmente lo que va a hacer simbólicamente, es sacrificar al relojero que es el asunto de la obra... y la obra va a llegar a los medios con una gran repercusión... ésa es de alguna forma la contribución del autor. Esa obra es una contribución para mantener viva la llama de esa defensa de unos valores.

Pregunta: Y, quizá, también para plasmar su descontento con los llamados pactos de la Moncloa...


Luis Maluenda: Claro. El autor ha manifestado en diversas entrevistas, que he tenido la suerte de compartir, que realmente el origen de esta obra surge ya en la transición, cuando algunas ideas tanto de un lado como de otro se pusieron debajo de la alfombra para poder conciliar dos puntos de vista bien distintos y tratar, así, de llegar al pacto de la Moncloa. Yo creo que fue un ejercicio de valentía política y ese hecho permitió crear una constitución que disfrutamos todos, sin embargo al cabo del tiempo y después de unos años de democracia en la cual ha habido una alternancia del poder, tanto del partido socialista como del partido popular, creo que ha llegado un momento de, a lo mejor, afrontar cosas que en aquel momento no eran oportunas...

Pregunta: ... hay ciertos sectores que estiman que no es ahora momento oportuno y que quizá nunca habrá momentos oportunos para ello...

Luis Maluenda: Claro, yo entiendo perfectamente las posturas, pero soy optimista; me dijo el autor recientemente “tú Luis, es que eres muy optimista”... sigo pensando que quizás ha habido personas que teniendo la certeza de que no iba a tener éxito la propuesta temieron que haciéndola hubiera más discordia y yo creo que llegado el momento en el que estamos, en el cual hemos demostrado todos, la ciudadanía ha demostrado esa serenidad, que puede afrontar asuntos... y también los partidos, unos y otros han estado en el poder, yo creo que es momento de afrontar, aun cuando se tenga la certeza de que se va a fracasar. Fracasar en el sentido de que las que fueron víctimas nunca van a poder resarcirse de aquel dolor, nunca se va a poder... y sin embargo, yo sé que hay muchas personas, lo sé porque he consultado páginas de internet, foros digitales de muchas asociaciones de víctimas... manifiestan su deseo de reconocimiento de aquellas personas que fueron injustamente tratadas... y sólo con ese reconocimiento por parte del Estado, ya es un paso importante... luego, los pasos que dé esta nueva ley de la memoria histórica... a mí me gustaría que saliera adelante, por supuesto con el concurso de todos... y tratara de conciliar esa memoria que para unos fue horrible... y otros podrían vivir sin ella...

Pregunta: ¿Pero se puede vivir sin memoria?

Luis Maluenda: No. Yo creo que no... así de claro. Sinceramente no... o sí se puede vivir, pero quizá una sociedad sin memoria... a la que deliberadamente se la esté manipulando para que ignore ciertos momentos de la historia de ese país... quizá sea más proclive a la misma manipulación... y eso es lo que yo defiendo aquí... precisamente la transparencia, el reconocimiento a personas que en un momento fueron maltratadas por un régimen intolerante.

Pregunta: Volviendo a la obra. No sé si también el autor plantea la existencia de dos historias. La oficial, por decirlo así; representada en esa placa conmemorativa que se va a colocar en la fachada, y otra historia, la intrahistoria. Ésa que vive en unos objetos muy sencillos como una máquina de escribir...

Luis Maluenda: Claro, hay que tener en cuenta un asunto bien fundamental, y es que una obra de teatro tiene una duración muy limitada y tiene que concentrar extraordinariamente algo que tendría un desarrollo necesariamente mayor en otro ámbito como por ejemplo, un libro, una novela... en otro medio, ¿no? De modo que tiene que conciliar el teatro varios aspectos, la concisión con la transparencia, con el interés del público sobre un asunto que no siempre se ha hecho interesante... una serie de asuntos que son un desafío para el autor. Naturalmente, se corre el riesgo de que haya una radicalización de dos puntos que entren en conflicto y que ayuden al desarrollo del drama y que sin embargo sólo apunten dos modos de pensar. Esto no quiere decir que no existan muchos más puntos de vista; sin embargo, la obra lo que sí hace es recoger dos sentimientos muy pronunciados, muy característicos de dos puntos de vista que miran hacia el futuro exclusivamente, ignorando parte del pasado y los que necesariamente quieren conciliar ese futuro con esa memoria. Esos son los dos puntos esenciales de esto... pero estoy seguro de que habrá muchos modos, muchos puntos de vista que podrían afinar mucho más al respecto de lo que la obra ofrece.

Pregunta: ¿Cómo surgió la oportunidad de llevar a escena “El arquitecto y el relojero”?

Luis Maluenda: Yo tenía intención de llevar a escena una obra sobre ETA, de un autor muy querido para mí que era Alberto Miralles y justo en el mes de marzo, cuando se dio el alto el fuego de ETA, con carácter definitivo, según dijeron, yo hablé con la persona que tenía los derechos de Alberto y coincidimos en que no era el momento de hacer esta obra... entonces, inmediatamente pensé en Jerónimo porque pensaba hacer una obra suya, con lo que leí algunas obras... releí otras y entre ellas estaba “Las raíces rotas” que me interesó mucho. Un conflicto entre Victoria Kent y Clara Campoamor, que trataba sobre el derecho de la mujer al voto... y aquello fue un asunto que me interesaba mucho, pero otro director había optado por dirigirla, con lo que ya... elegí “El Arquitecto y el relojero” por el asunto tan importante que planteaba... también porque era el año de la memoria histórica y me pareció que no era un oportunismo, sino una oportunidad la que saldría de este asunto... y también, porque en “Producciones Off Madrid” estamos interesados siempre por planteamientos en los que el arte y la política, asuntos sociales, laborales...

Pregunta: Como dice, textos comprometidos que toman partido...

Luis Maluenda: Y dejan tomarlo... ( un aspecto que ha reiterado mucho durante la entrevista)...

Pregunta: ¿Es complicado hoy en día mantener y defender esas tesis, esa línea de trabajo, también desde una compañía, una productora independiente... ?

Luis Maluenda: Es muy difícil... pero para eso está la pasión y el entusiasmo por el teatro... el entusiasmo por las ideas... el entusiasmo por el ejercicio de esta profesión y también no tengo que olvidar que hemos recibido en los últimos años la ayuda del ministerio de cultura y de la comunidad de Madrid, sin la que posiblemente no podríamos llevar a cabo estos montajes... estas ideas, estas buenas obras son posibles gracias a las ayudas que hemos recibido también, esto no hay que ignorarlo... sin embargo, el esfuerzo que se hace es muchísimo mayor que la compensación económica... no es un teatro comercial, es un teatro de cámara, de ideas y de texto... y nuestra pretensión es entusiasmar deleitando... profundizar en el punto de vista, en la actitud del público... que tome partido, que participe de ese debate...

Pregunta: ¿Y el público toma partido, participa de ese debate?

Luis Maluenda: Yo creo que sí. Cuando estrenamos en Alicante, la verdad es que el público nos agradeció mucho la propuesta... en Sevilla también... aquí, en Madrid, en el Teatro Galileo, hemos tenido muy buena respuesta del público e incluso han venido personas que se han emocionado con lo que han escuchado sobre el escenario, a decírnoslo al camerino... nos han agradecido este esfuerzo y han manifestado que recordaban... hoy mismo he recibido una carta a través del correo electrónico de una persona que vio la obra y que sintió una emoción tremenda y ha mandado una carta también al autor... entonces, estamos de forma continua la respuesta del público... tanto en los silencios a lo largo de la obra, en los aplausos como en las manifestaciones de agradecimiento a los actores y al director...

Pregunta: Estaréis poquitos días en Madrid, aunque supongo que habrá alguna gira prevista...

Luis Maluenda: Sí, estaremos hasta el 25 de febrero... nos gustaría estar más, pero también nos gustaría que acudiera mucho el público... las necesidades de programación no siempre ayudan.... Con respecto a la gira, continuaremos en Santiago de Compostela... y ya nos están llamando para otros lugares y esperamos cerrar pronto nuevas propuestas...

Pregunta: Además de “El arquitecto y el relojero” tenéis algún proyecto más entre manos...

Luis Maluenda: Sí... es pronto aún, pero tenemos algo entre manos que trata también el conflicto laboral, humano, íntimo... el paso de una empresa familiar absorbida por una multinacional... y cómo este asunto económico o de las grandes economías y político también, afecta directamente a las personas y a las relaciones laborales y a las relaciones entre las personas. Es una obra que queremos llevar a cabo para la nueva temporada...

Ya lo saben, hasta el 25 de febrero, en el Teatro Galileo se ejercita la memoria. La memoria histórica, emocional... la memoria cultural... al fin y al cabo, somos lo que hemos sido...

Sofía Basalo.