sábado, 19 de junio de 2010

... CARLOS OLALLA (Enero 2010)



Afirma que no podía haber entrado en Madrid con una obra mejor ni con un personaje más rico. Derrocha optimismo y ganas de vivir un presente que elabora con las cosas más sencillas, aquéllas donde verdaderamente reside la felicidad. Escribe en su blog que el resumen de la transición de sus 25 años como empresario, hacia los 6 como actor, es el cambio de una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una mierda de sueldo y una maravilla de trabajo; y aún así no podría estar más satisfecho. Hablamos de Carlos Olalla, que interpreta a Mr Scrooge en el clásico de Dickens “Cuento de Navidad”en el teatro Infanta Isabel:

Pregunta: No sé si “Cuento de Navidad” podría llamarse “Cuento de actualidad” siendo así, y suponiendo que Mr Scrooge fuese un ser humano real, ¿le bastaría con una segunda oportunidad. Cuánto tardaría en olvidar a estos tres fantasmas, en olvidar esos nuevos valores que ha descubierto, en volver a ser quién era?

Carlos Olalla: La verdad, creo que es una obra de total actualidad, aunque esté escrita hace 150 años. Dickens se adelantó a su tiempo, lo que te pone los pelos de punta es pensar que hace más de un siglo pensaban así... y que había “Scrooges” corriendo por el mundo. Creo que si hoy Dickens tuviese que escribir esa obra realmente se llevaría las manos a la cabeza, porque el mundo está en una situación yo diría más injusta que entonces, porque además hoy tenemos información que él no tenía y vivimos en directo la muerte, la hambruna... entonces, que en ese mundo sobrevivan “Scrooges”... duele... Creo que quizá la segunda oportunidad te hace cambiar, te hace establecer una serie de prioridades maravillosas que es lo que le ocurre a Scrooge cuando lo visitan esos tres fantasmas. Yo te puedo decir que en mi caso particular me identifico muchísimo con el personaje porque tuve la suerte de tener un infarto hace dos años y cuando le ves la cara a... que esto se puede acabar de un momento a otro... piensas en muchas cosas... y te dices “vamos a ver, vamos a parar el carro y qué pasa, que ¿me estoy enfadando porque el arroz de la paella está un poco pasado?... “ ése es el tema... y cuando estás en un hospital rodeado de médicos que ni conoces ni has visto en tu vida y no tienes a nadie de tus seres queridos es cuando empiezas a añorar lo que añora Scrooge, los abrazos no dados, los besos no dados... las oportunidades desaprovechadas de ayudar a alguien o simplemente de sonreír a alguien... eso es lo que Scrooge descubre y estoy convencido de que con la segunda oportunidad vale.

Pregunta: Tienes una visión muy positiva del ser humano, siempre se dice que es el único ser vivo capaz de tropezar dos y tres veces en la misma piedra...

Carlos Olalla: Sí, pero también se levanta... la clave está en eso, que sepa levantarse... Mira hay una filosofía maravillosa que resume un poco todo lo de Scrooge que no sé quién la dijo: “Todo cuanto retuve lo perdí, sólo me queda lo que di”. Te puedo asegurar que cuando estuve hace dos años en el hospital viendo que todo esto se podía acabar, las imágenes que venían a mi mente eran ésas, las oportunidades que tuve de dar... y eso es lo que te llevas al final... los cementerios están llenos de millonarios y de abrazos no dados y a mi tumba no me llevo ni un solo abrazo, los pienso dar todos en vida. (risas)

Pregunta: Debutas en Madrid con “Cuento de Navidad” ¿Cómo está siendo esta aventura?


Carlos Olalla: Estuve ocho meses en Barcelona, con “Nit de Noses”, con la hermana de Andreu Buenafuente, lo que ocurre es que yo quería hacer teatro porque me gustaba y claro, estaba compaginando este trabajo con bastantes series que rodaba en Madrid... así que, teatro en Barcelona, series en Madrid... era inviable, por esta razón vine a vivir a Madrid hace año y medio, y ha sido mi pérdida de la virginidad escénica en Madrid y estoy feliz... porque la verdad, no podría haber escogido una obra mejor, un teatro mejor, el Infanta Isabel, tiene magia, tiene un encanto increíble, piensa que allí debutaron actrices de la talla de Analía Gadé, de Irene Gutiérrez Caba... historia pura del teatro... Es una maravilla; Y encima un personaje como Scrooge que, te aseguro, es una joya, tiene todos los registros. Es una maravilla.

Pregunta: ¿Qué diferencia estás notando entre el ambiente teatral en Barcelona y en Madrid?


Carlos Olalla: Yo diría que la oferta teatral es diferente; en Barcelona hay muchas salas alternativas y sin embargo, por ejemplo en Madrid, la oferta que yo he podido ver en este último año y medio me ha dejado impresionado, no sólo los montajes que se han hecho aquí, sino los que se han traído de fuera. Tener la oportunidad de ver a la compañía de Sam Mendes, con un Chéjov y con un Shakespeare en el Español, me ponía los pelos de punta... cuando ves montajes como estos piensas “eso es lo que quiero hacer, teatro en estado puro” es lo que te hace vibrar... creo que son ofertas diferentes, pero ambas son fantásticas. El teatro es algo tremendamente vivo y creo que está viviendo una decimoquinta juventud ¿No?... puede haber algún que otro problema de recaudación pero los teatros siguen atrayendo al público... eso es algo que en “Cuento de navidad” vemos cuando al acabar la función salimos a charlar con los chavales, con las familias y ves las caras de esos niños, que pueden tocar a los personajes que han visto sobre el escenario, que descubren que son de carne y hueso... no están acostumbrados... ellos lo están al cine, a la televisión... la magia que tiene el teatro es lo que le hace seguir vivo.

Pregunta: Se dice que el público infantil, el niño, es el espectador más exigente y más sincero...

Carlos Olalla: El primer día que hicimos la función salí un poco asustado, cuando acabamos la función, para saludar a los chavales, porque pensaba que después de haber visto a un Scrooge tan áspero, con tan mal carácter... reaccionarían... un poquito mal, pero no fue así; ellos entendieron perfectamente el mensaje de Dickens, de la segunda oportunidad... estaban todos queriéndose hacer fotos, coger los caramelos que les daba... y lo que más me impresionó es que uno de ellos, un retaco, pequeñajo de cinco años me decía “el fantasma del futuro te quería hacer daño, Scrooge”... me estaba protegiendo... me quedé maravillado... es precioso de verdad.

Pregunta: Has comentado que tu relación con este montaje es curiosa porque cuando fuiste al cásting ibas acompañando a otra actriz...


Carlos Olalla: Sí, fui al cásting a darle una réplica a mi compañera, que es una de las actrices que también está en el montaje, Ester Aira que interpreta al fantasma del presente. Fui al cásting, lo hicimos en la RESAD y entonces me comentaron que por qué no preparaba el papel de Scrooge y me presentaba a la prueba. Y yo, encantado así lo hice. Con lo que, esa historia que muchas veces cuentan de las casualidades... en este caso pasó. (risas)

Pregunta: Comentas que por circunstancias de la vida, estuviste 25 años dirigiendo empresas y que abriste la puerta a la interpretación hace relativamente poco...

Carlos Olalla: Pues mira, hace 6 años. Había estado dirigiendo empresas constructoras de las grandes... y me pasé ahí 25 años en una etapa que para mí fue aburridísima, no me gustaba nada, lo pasaba fatal, pero por circunstancias de la vida necesitaba sacar ese sueldo cada mes y estar allí. A los 45 años, me encontré con que en una reestructuración me dejaba de patitas en la calle, estaba en el paro y me encontré en una situación muy desagradable porque me decían que era demasiado viejo para trabajar... con 45 años... y accidentalmente, llegué al mundo de la publicidad, de cástings... hice figuraciones porque el mundo del cine siempre me había gustado; te puedo decir que la primera que hice fue para conocer a una actriz francesa guapísima que se llama Sophie Marceau; y tuve mucha suerte porque al haber trabajado en un banco extranjero hablo buen inglés y me llamaron para darle la réplica a un actor fantástico norteamericano, Christian Bale, que rodaba una película en Barcelona; le di la réplica gestual y quedé tan impresionado al verlo trabajar que me dije “tengo que estudiar interpretación” y me matriculé en una escuela, estuve tres años; era el abuelo de la escuela, todos eran chavalines de dieciocho años más o menos y ahí estaba yo, con casi mis cincuenta, capeando el temporal... la verdad es que era fantástico, porque pasé de cobrar un sueldazo por esconder mis sentimientos, a pagar por enseñarlos... una maravilla. Yo te diría que el resumen de esa transición ha sido cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo, por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo... pero soy libre y eso para mí es lo más maravilloso... haber quitado la palabra “jefe” de mi vida... hacer por vez primera lo que realmente me gusta.

Pregunta: No sé si hay que ser muy valiente para hacer ese cambio, muy idealista... resulta difícil encontrar personas que valoren ese cambio y lo hagan...

Carlos Olalla: No creas, yo cada vez voy encontrando más personas así... a veces, te encuentras gente que te dice “tengo una vena artística que también quiero explotar”... o gente a la que le gustaría hacerlo... lo que hace falta es tener entusiasmo y pensar que esto no es una carrera a corto plazo, es una carrera de resistencia y que tiene una parte maravillosa que es estar con gente sensible, creativa, hacer lo que te gusta... es la profesión más bonita del mundo... pero tiene su parte negativa y es la intermitencia, esperar que suene el teléfono... eso también existe... hay situaciones curiosísimas, piensa que tengo tres hijos mayores; el mayor tiene 29 años y cuando empecé a dedicarme a esto, tendría 23 años más o menos, y claro, sus amigos le preguntaban que a qué me dedicaba y él no tenía más remedio que responder “es actor” cuando estaba acostumbrado a responder que dirigía una empresa... y la siguiente pregunta era “¿dónde lo podemos ver. Qué hace?” y él decía “está empezando”... claro... el chaval se quedaba un poco hundido... pero luego era divertido porque sus amigos me comenzaron a ver en televisión o cosas así, y recuerdo que en una serie mi papel era ser amante de Carolina Cerezuela, y claro te puedes imaginar... todos los amigos de mis hijos preguntándoles “Oye, dile a tu padre que cómo besa la Cerezuela”... (risas)... era divertido... anécdotas de ese estilo te puedes encontrar con todas, pero es una maravilla...

Pregunta: Has comentado que el de actor o actriz es una carrera de fondo, de resistencia. ¿No crees que hoy hay demasiada prisa por alcanzar la fama. Que los conceptos están equivocados?


Carlos Olalla: Hoy hay una nueva profesión: Ser famoso. Entonces, claro, eso no es ser actor o actriz. Eso es ser famoso. Yo te diría que si te fijas en grandes actores, como Bardem o Pacino, suelen esconder su intimidad todo lo que pueden no por cultivar el misterio, sino por una sencilla razón, porque cuanto menos conocen de ellos más fácil es que el espectador se identifique con los personajes que interpretan... Luego, lo de los famosos estos... qué vamos a hacer... a mí me da mucha pena, en mi época el ideal de juventud era ser el Che Guevara, luego fue ser Mario Conde y ahora es ser Belén Esteban... en fin, qué vamos a hacer... la cosa es una evolución que no comparto, pero es la que hay... Supongo que es el poder de la televisión...

Pregunta: ¿Una involución, quizá?

Carlos Olalla: Totalmente. A mí me gusta más un mundo en el que la gente piense ayudar a los demás, dar a los demás... hoy en lo que se piensa es en uno mismo... y eso creo que no nos lleva a ningún lado. Cada uno tiene que evolucionar a su manera y también hay que pensar que dentro de un tiempo esto cambie... es un péndulo... y se darán cuenta de que son famosos pero no son felices, con lo que buscarán la felicidad en otro lado.

Pregunta: Serán famosos pero no serán felices. ¿Se busca la felicidad o aparece sin más?


Carlos Olalla: Creo que la clave está en vivir el aquí y el ahora. Hay una frase de Pacino maravillosa que dice “La felicidad no existe, existe la concentración” y es verdad, cuando te das cuenta de que vives en tu “aquí” y en tu “ahora” captas esos momentos de felicidad, te sientes a gusto contigo mismo, prestas atención a los pequeños detalles y al final es ahí donde tienes esa sensación de felicidad... la lástima es ver a cantidad de personas que siguen a la felicidad como si fuese una zanahoria, como si fuese una promesa de futuro, “que me van a dar, que voy a ser...” llegar a ser simplemente significa que “no eres”... con lo que difícilmente puedes ser feliz siendo lo que no eres... y hay otra gente que se queda anclada en el pasado... creo que eso tampoco es la felicidad... es el aquí y el ahora... la vida es tan bonita... cuando estás a punto de perderla te das cuenta de todas esas cosas y valoras un día de lluvia, el olor de la hierba recién mojada, el sol, cuando sale...

Pregunta: Creo que también escribes, novelas...


Carlos Olalla: He publicado un par de ellas y un libro de poesía y algún libro de ensayo... ¿sabes lo que pasa? Como no me gustaba nada lo de la empresa... era un poco mi válvula de escape... escribía novelas... normalmente en ellas no hay “malos”, porque ya me encontraba gente mala por ahí, por todos lados... entonces, en ese sentido son novelas particulares...

Pregunta: ¿La poesía también es particular?


Carlos Olalla: Te diría que el ensayo lo escribes con la cabeza; la novela con el corazón y la poesía con el alma. La poesía es algo que te tiene que llegar muy dentro, que necesitas decir y que realmente es tirarte a tumba abierta, porque en una novela siempre tienes personajes en los que te puedes escudar igual que un actor está sobre el escenario pero está representando a un personaje... en poesía no, estás totalmente desnudo, te abres y dices “éste soy yo”. Hay que ser valiente para eso.

Pregunta: Comentas que la novela se escribe con el corazón y la poesía con el alma. Muy cerca la una de la otra ¿no?

Carlos Olalla: Indiscutible, por eso hay una prosa poética maravillosa... yo lo que reivindico siempre es que ojalá hubiera más poesía en el mundo, hay que sacar la poesía a la calle... como en su día estuvo... la gente repetía los poemas de Lorca y Miguel Hernández por la calle, se lo sabían de memoria... ahora es más difícil encontrar a gente que conozca así la poesía... pero volverá a salir a la calle que es donde vive...

Pregunta: Como decía Gabriel Celaya “la poesía es un arma cargada de futuro”...


Carlos Olalla: La poesía es un arma cargada de presente (risas) porque la poesía lo que te hace es transportar a un mundo maravilloso donde puedes vivir tu presente y sentarte delante de un libro es increíble porque el poder de la palabra te transforma, te lleva a un mundo absolutamente nuevo y diferente cada día... leer un poema por la mañana y leerlo por la noche, no tiene nada que ver... el mismo poema te puede transportar a un mundo o a otro diferente... siempre es al fondo de ti mismo...

Pregunta: Una novela tuya, “La taberna de los sueños” ha sido guionizada, si no me equivoco, por ti mismo de cara a un proyecto cinematográfico...


Carlos Olalla: Sí. Es la última que publiqué, no que escribí porque tengo tres o cuatro en el cajón, ya sabes lo complicado que es publicar en este país... como decía Larra “escribir en España es como llorar”... La última que publiqué “La taberna de los sueños” habla de una historia de amistad, de cuatro amigos, en Viena en 1938, cuando se produce la anexión por el régimen nazi... y cuenta más o menos cómo afecta este régimen tan hostil y tan violento a cuatro almas sensibles como son las de estos estudiantes y cómo han de tomar partido, porque en estos casos, quedarte de brazos cruzados también es tomar partido. Ahí es donde reivindicas los valores en los que crees, como amistad, como el amor... creo que a eso es a lo que te puedes aferrar cuando vienen mal dadas.

Pregunta: ¿Qué hay del proyecto cinematográfico o tal vez un proyecto teatral?


Carlos Olalla: El teatro es un poco más complicado, pero el cine me encantaría, además es muy cinematográfica la novela; lo que ocurre es que es complicado; recuerdo que se la presenté a una productora y me dijeron que era una historia que transcurría fuera de España y además los protagonistas tampoco eran españoles y claro, nunca se ha hecho eso... les recordé que había una “Remando al viento” de Gonzalo Suárez... Personalmente creo que es una de las preguntas que nos debemos hacer, por qué un director australiano puede hacer una pregunta norteamericana que habla de la historia de América y un Inglés una película sobre Áfríca, y nosotros tenemos que centrarnos sólo en lo que ocurre en España, creo que eso es absurdo... ésa es la clave... poco importa que ocurra en Viena o en Madrid, lo importante es lo que se nos cuenta...

Pregunta: ¿Es más complicado hacer cine o teatro en nuestro país, llevar adelante un proyecto teatral o cinematográfico?

Carlos Olalla: Mira, te diría que es complicadísimo todo, pero claro, ir al cine es complicado... hacer una película requiere una inversión fortísima; en el teatro, tienes la ventaja de que con un montaje más pequeño puedes paliar un poco la gran inversión que se precisa en cine, pero para que te hagas una idea, publicar una novela, una tirada de 3.000 ejemplares, puede tener un coste de 18.000 euros como mucho; pero en una película, debes multiplicar eso por la cifra que puedas imaginar... como mínimo estará cerca de los tres millones de euros.. entre promoción, producción... entonces, si para publicar una novela las pasas canutas y casi todas las editoriales te dicen que no, tienes no sé cuántas novelas en un cajón y se están jugando 18.000 euros, imagínate sacar adelante una película, el riesgo es total...

Pregunta: Ahora mismo te vemos en el Infanta Isabel, como Mr Scrooge en “Cuento de navidad”... pero seguro tienes algún proyecto entre manos...

Carlos Olalla: Estamos en una fase muy inicial de un nuevo proyecto teatral; es una cosa diferente, un drama de pequeño formato, pero todavía está en una fase... ni en pañales...

Pregunta: Sí, de lo que aún no se puede hablar por si acaso ¿no?

Carlos Olalla: Sí (risas) lo que tengo apalabrado es ir a rodar a Barcelona, siete sesiones de una tv movie sobre el caso Malalla... es un proyecto que me apetece mucho porque es con un director magnífico, Manuel Huerga, que ya hizo la película “Salvador” sobre Salvador Puig Antic... Es un director al que admiro muchísimo y estoy deseando trabajar con él. La verdad es que en este mundo encuentras a gente fantástica... cuando llegué aquí... antes te he comentado lo de mi infarto y para que veas la manera que tengo de ver este mundo, estuve ensayando para una película “El patio de mi cárcel”, la producía “El Deseo” la dirigía Belén Macías y yo tenía una escena con Verónica Echegui, ella hacía el papel de una presa en los ochenta, una chica joven, yonqui, que tiene Sida y yo era el médico de la prisión que tenía que decirle que tenía Sida y en aquella época era incurable... era condenarla a muerte... me acordaré toda la vida que estuvimos ensayando, una maravilla, Verónica es todo corazón... y justo una semana después me dio el infarto; yo llamé corriendo, desde coronarias a mi representante y le dije que hablase con la productora para que cambiara el plan de rodaje... y pero dijeron que era imposible porque era la prisión de Guadalajara, donde se rodaba la película y había diversos problemas de permisos... mi gran sorpresa es cuando un mes después, la directora de producción llamó a mi representante y le dijo que no me habían comunicado nada para que no me pusiera nervioso pero que si quería y los médicos me lo permitían, habían cambiado todo el plan de rodaje de la película para no sustituirme... este tipo de muestras de cariño es lo que encuentras realmente en este mundo... la verdad es que estoy fascinado con él...

Pregunta: Sin duda, aunque yo no sé si es el mundo que nos encontramos o el mundo que hacemos...

Carlos Olalla: Eso está claro, si por la mañana sales cabreado y serio, te vas a encontrar con situaciones que no te van a llamar mucho la atención... pero si sales con la mejor de tus sonrisas y dispuesto a abrirte y a dar a los demás, seguro encuentras un mundo mucho más bonito.

Sofía Basalo.