viernes, 20 de abril de 2012

...RAFAEL HERRERO. (Noviembre 2011)



“Tal vez cien mil hombre, sólo hombres, nada más que hombres manifestándose en las calles, mientras las mujeres, en las aceras, les lanzan flores, podría ser la señal que la sociedad necesita para combatir, desde su seno y sin demora, esta vergüenza insoportable. Y para que la violencia de género, con resultado de muerte o no, pase a ser uno de los primeros dolores y preocupaciones de los ciudadanos. Es un sueño, es un deber. Puede no ser una utopía.”
Con este texto escrito por José Saramago, concluye “No me hagas daño”. Una obra escrita por Rafael Herrero, quien tras documentarse de forma exhaustiva ha colocado sobre el escenario una realidad poliédrica que nos hiere a todos y a todas.
De esta obra, de esta realidad dolorosa hemos podido charlar con Rafael Herrero. No creo en las casualidades... Pero las circunstancias nos han conducido a realizar esta entrevista el 25 de noviembre... Cuando todavía eran 54 las mujeres muertas. Hoy ya son 55:

Pregunta: ¿Realmente, como escribes, este tema no interesa?


Rafael Herrero: Yo creo que nos cansamos muy pronto de las cosas y creemos que ya está todo dicho y que ocurre en un sitio muy lejano, que no nos atañe directamente. A mí eso es lo que más me duele... Porque pienso que cuando vemos que hay 54 muertes de mujeres por sus maltratadores, más miles de personas que han recibido agresiones psicológicas, físicas o de otro tipo... Mujeres que lo pasan muy mal... Se habla de que seis de cada diez mujeres han sufrido algún tipo de agresión, me parece que es justo que un escritor como yo escriba una obra de teatro y me parece espléndido que una compañía de teatro la lleve al Teatro Español y que cinco actores cuenten a los espectadores que se acercan allí esa historia que desgraciadamente se repite cada día con muerte o sin muerte, pero se repite cada día en cada rincón de nuestro país y de muchos países, claro.

Pregunta: “No me hagas daño” aborda el tema del maltrato desde una perspectiva muy amplia. Has profundizado mucho, pues no sólo nos muestras el dolor directo de la mujer, esposa de un maltratador, sino de su hija, espectadora de cada episodio... Quizá uno de los valores de tu texto es precisamente esa profundidad, ese “escarbar” en las profundidades del ser humano...


Rafael Herrero: Yo he querido contar una historia, no soy sociólogo ni experto en temas de malos tratos ni violencia de género, soy un escritor y he querido contar una historia desde los puntos de vista que me parecían interesantes, dramáticamente interesantes, que era la mujer maltratada, su pareja y maltratador que la quiere y la destruye, la hija que sufre las consecuencias de esa relación terrible y luego la perspectiva de un terapeuta, de alguien que trata de entender y poner remedio a la situación... Y de una posible nueva víctima que aparece frágil, vulnerable y que puede caer, como así ocurre, en las redes de un maltratador y que tiene todos las posibilidades de sufrirlo muy profundamente... He querido dar esa perspectiva de cinco puntos de vista para contar una historia llena de emoción, de momentos de ternura, de melancolía, de añoranza, de un puntito de alegría, de una especie de ventanita abierta donde quizá nuestra protagonista encuentre una salvación que el tiempo dirá...

Pregunta:... Con frases realmente estremecedoras, como el momento en el que Raúl, el maltratador, le dice a Lucía, serenamente (quizá ahí está lo sobrecogedor del momento) “Si te vas, te busco y te mato...”...


Rafael Herrero: Sí, es un momento duro y el equipo de actores, el actor, lo hace con tanta suavidad, sin ningún tipo de aparente violencia... es como si le dijera “Si te vas, te busco y nos vamos a cenar”... pues no, le dice “Si te vas, te busco y te mato...” y yo lo que más me emociona de todo esto, aparte de que escribir el libro me resultó fascinante y que la gente lo pueda leer también es una forma de comunicarte, porque la gente en casa sola, de repente lo lee y está muy bien, pero claro en la sala pequeña del Teatro Español, se produce algo mágico, y es que es una sala pequeña y el espectador, como tú sabes, está a pocos metros de los actores y hay una carga de emoción, de tensión... que va de los actores al espectador, que hace que yo crea que se transforma en una tarde-noche, difícil de olvidar...

Pregunta: Escribes que este libro, esta obra, nació de la mirada, de los ojos de Luisa, de tantas Luisas...

Rafael Herrero: Sí, lo primero que ocurrió es que yo dirigía La Mandrágora, un programa de televisión, de la 2, y terminábamos el programa con un cuentecito corto, de minuto y medio o así... Y leyendo una noticia terrible, de éstas que te dejan huella sobre los malos tratos, escribí un pequeño cuento que aparece transformado en la obra de teatro; al cabo de dos o tres meses volví a chocar, porque era un choque, con otra noticia espeluznante y volví a escribir otro cuento y luego encima conocí a alguna mujer maltratada que había salido ya del agujero, pero aún sus ojos y su mirada y la forma de inclinar la cabeza hacia abajo... me miraba de frente pero a veces inclinaba la cabeza... Aún le quedaban restos de vergüenza por no haber sido capaz de librarse, porque claro ellas piensan que quizá también es culpa de ellas por no ser valientes y decir “hasta aquí hemos llegado”, pero yo lo que digo es que nadie sabemos nuestro valor, nuestra capacidad de sometimiento, nadie lo sabemos hasta que no nos toca un torturador, un maltratador, alguien violento, alguien fuerte que abusa de un débil... Entonces, si eres débil y te cruzas con alguien así no sabes si vas a reaccionar bien o vas a someterte... No lo sabes....

Pregunta: Sí, exactamente, hoy en la Cadena Ser, escuchaba el testimonio de una mujer maltratada, que también había salido del agujero y comentaba que lo que más daño le hacía y le hace en la actualidad son los comentarios de quienes le dicen o le preguntan incrédulos cómo aguantó, por qué no se rebeló... Y es que el miedo te paraliza, te deja sin capacidad para reaccionar...

Rafael Herrero: Claro, es que yo pienso que los fuertes pueden pensar que cómo alguien es capaz de no darse cuenta cuando tu maltratador te dice “cállate, pareces tonta, vete a la cocina... O eres imbécil y te empuja...” bueno, muchísimas mujeres reaccionan, es verdad que pueden decir “hasta aquí hemos llegado, ni se te ocurra volver a tocarme”... Pero no todas las mujeres son iguales, como no todos los niños son iguales, claro que hay niños que reaccionan si notan que alguien quiere abusar de ellos, o si otro compañero, incluso, en el recreo, les pueden atacar... Pero sabemos que hay niños, mujeres, hombres... Sobre todo mujeres, más frágiles, más vulnerables y son diferentes a las que son capaces de reaccionar... Claro, éstas no tienen ese problema en principio, pero hay muchas otras que por lo que sea, por un amor equivocado, por un amor-odio... Hay una imagen en la obra de teatro que a mí me gusta especialmente, es cuando la maltratada Luisa, dice que es como una polilla, que se acerca a una bombilla y sabe que esa bombilla la va a quemar, pero se acerca, porque siente atracción por la bombilla... Es que hay amor-odio... es que denuncian y a los diez días quitan la denuncia... Por miedo y por amor... Y dices, bueno, eso ocurre... Podemos explicarnos por qué ocurre... Pero ocurre...

Pregunta: El personaje del Mediador, del terapeuta que intenta explicar qué ocurre, intenta buscar respuestas... Se hace preguntas, nos las hace para que nosotros reflexionemos... Un mediador que tiene que tomar un orfidal para olvidar los ojos de Luisa... No sé, si en cierto modo, a través de ese personaje hablas tú...

Rafael Herrero: Sí, yo siempre digo que el personaje que me representa, si es que me representa alguno, aunque me representan los cinco ¿no? ... Pero en el que me identifico es en el mediador, en el sentido de porqué ocurre, qué perfil tiene un maltratador, por qué las mujeres maltratadas no escapan a tiempo, por qué no piden ayuda, por qué no las ayudamos, por qué no las comprendemos muchas veces, por qué pensamos que es que son raritas, por qué empezamos con la coartada de las denuncias falsas... Claro, hay denuncias falsas y hay denuncias verdaderas... Pero hay muchas más verdaderas que falsas... Claro que siempre hay algún sitio por dónde escapar... Entonces el mediador, para mí, eres tú, soy yo, es el espectador de la fila tres, el de la fila siete... Los que nos preguntamos si es que queremos preguntarnos, si no queremos pasar página, si no queremos olvidarnos o ir a ver una comedia de risa, que también está muy bien... Pero la nuestra, “No me hagas daño” es otra cosa... Preguntémonos esto, porque ocurrir, ocurre... En España, en Suecia, en Finlandia, en Noruega, en Francia... En América Latina... En todos los sitios. El poderoso golpea al débil y el más débil, generalmente es la mujer.

Pregunta: No sé si podemos respondernos a un estudio que ha publicado hoy (25 de noviembre) la Federación de Asociación de Mujeres Progresista, según el cual, los adolescentes entre catorce y dieciocho años creen, piensan que la mujer está para complacer al hombre y éste para proteger a la mujer... Eso es verdaderamente duro ¿no?

Rafael Herrero: Hombre, duele ¿eh? Porque mi esperanza es que la educación haga que todos nos demos cuenta, los que tenemos hijos en nuestros hijos, los propios hijos que se den cuenta de que todos somos iguales y que nunca el más poderoso debe aprovecharse del más débil... Pero sí es verdad que en algún artículo he leído que la gente joven, eso que decíamos que el machismo (hablo de España) viene de las generaciones más mayores... Desgraciadamente lo estamos viendo, gente de veinte años que muere o es golpeada por alguien que también tiene veintitantos... Y es cierto que dentro de la juventud, por lo que me dices del estudio y cosas que yo mismo he detectado, aunque no he hecho ningún estudio, sí es cierto que se produce como una repetición de los roles... Otra vez vuelve a aparecer el hombre como el salvador y el héroe, y la mujer como la sumisa y complaciente... Ojalá sea un error de los sociólogos y no sea verdad, y la educación esté consiguiendo que chicos, chicas, jóvenes... se den cuenta de que el que es más poderoso tiene que ser todavía más generoso con el que es más débil... Pero la noticia que me dices, es dolorosa.

Pregunta: ... Y preocupante...

Rafael Herrero: Desde luego, muy preocupante... Ya lo creo, es inquietante, porque si con todo el proceso de información que hay en los medios, vosotros la dedicación que le dais, la proximidad que tratamos todos en el mundo del espectáculo, del teatro, de la literatura... que intentamos acercarnos a ese mundo... Si eso al final va a servir para poco, es terrible...

Pregunta: ¿Qué estamos haciendo mal?

Rafael Herrero: Yo soy un escritor, lo que sí es cierto es que cuando he escrito esta obra, cuando he escrito este libro, es porque sentía la sensación de que algo no estábamos haciendo bien del todo y sobre todo de que había un cierto escepticismo de la sociedad, es decir, como cuando decimos “vale, pero esto ocurre en la zona baja de la sociedad... la gente sin cultura, los inmigrantes... la gente que no tiene preparación...” Por eso mis personajes son cultos. Él es un escritor y Ella es una mujer que trabaja en una biblioteca, porque los expertos del maltrato dicen que el perfil del maltratador no está cerrado; puede ser alguien culto, educado; alguien no culto y no educado; alguien que trabaja en una profesión liberal; alguien que trabaja en una profesión totalmente física... Yo siempre pongo un recuerdo de una imagen terrible que leí hace un tiempo, una noticia; La muerte de la hija de Jean-Louis Trintignant, que murió apaleada, nunca mejor dicho, por su pareja que era un músico culto y educado y que le dio tal paliza que la mató a golpes cuando hacía ella “Colette” con su madre que es realizadora de televisión y ni la madre realizadora de televisión que estaba dirigiendo a su hija, ni el padre, ni nadie, se dio cuenta de que su hija, mujer culta y preparada y socializada y con amigos, estaba sufriendo este padecimiento... De forma que incluso la hija envió un mensaje a su madre diciéndole no sé cuántas cosas y de repente acababa diciendo “Mamá ayúdame”... Y la madre entendió que le pedía ayuda para preparar el personaje... Y luego la madre se decía “¿Por qué no me di cuenta de su mirada tan triste. Por qué no me di cuenta de que me estaba gritando sin decírmelo –ayúdame?” Y esta es la historia, le puede ocurrir a cualquiera... Y la sociedad debe estar alerta, debemos estar alerta, no cansarnos de la noticia... La noticia existe no nos podemos cansar de ella.

Pregunta: ... Ni tampoco recurrir a los argumentos demagógicos, como oímos, cuando se dice que ahora la mujer odia al hombre y no lo necesita...

Rafael Herrero: Es que, vamos a ver, hay un tema de fortaleza física y psíquica o psicológica... Y el más fuerte a veces por su frustración, por su concepción de la vida, por lo que queramos, abusa del débil y éste, nos guste o no, físicamente sobre todo es la mujer, psicológicamente quizá no, somos todos iguales, ahí habría que escuchar a los expertos, hombres y mujeres en principio tenemos la misma capacidad intelectual, cultural, etc... Pero sí es verdad que la mujer es más vulnerable aunque sólo sea físicamente y algunas lo son también psicológicamente; hay otras que no lo son... Claro, no todos los hombres son maltratadores, ni todas las mujeres son maltratadas, ni todos los niños son abusados... Claro que hay niños que paran al profesor o al amigo mayor... Pero cuántas noticias leemos de otros niños que no dicen nada, y ahora estamos escuchando noticias de gente, de niños que han sido abusados y han pasado veinte años y no se han atrevido a decirlo jamás... Entonces, existir existen, entonces debemos ser conscientes de que existe y de que a veces el débil es víctima del fuerte y eso es así.

Pregunta: No sé si el origen de estos maltratos, son esas conductas que aceptamos socialmente, que se han instalado en la cotidianidad como uso y costumbre, que se han denominado micromachismos...


Rafael Herrero: A mí lo único que me tranquiliza a pesar de la noticia que has comentado, es que hace veinte años, en nuestras películas de comedia, era habitual o podía ser habitual que alguien dijera “Bueno, yo pego a mi mujer lo normal” y eso nos hacía gracia... Y si el protagonista amenazaba a la protagonista con un golpe, nos hacía gracia... Ahora yo creo que ningún machista es aplaudido públicamente si hace algún acto de machismo, pero bien es verdad que ocurre; yo aún tengo la imagen, ya sé que es anecdótica, de hace un par de años, de ese metro donde hay una chica inmigrante, sentada... Y entra un chico joven hablando por el móvil... Y sin mediar palabra le pega, ¿por qué? Le da una paliza porque es inmigrante y porque es mujer... Ese chico probablemente no represente a todos los chicos jóvenes ni esa chica represente a todas las chicas jóvenes, pero había un testigo y ese testigo no hizo nada ¿por qué? Por miedo, y no digo que hiciera bien ni que hiciera mal, porque no sabemos dónde puede llevarnos el miedo... A la chica ni a moverse, al testigo ni a moverse... ¿Eso quiere decir que actuaron mal los dos? No, quiere decir que ante la agresión de uno más fuerte o más violento, no sabemos cómo reaccionamos.

Pregunta: Comentas que no eres un experto en la materia, que no eres un sociólogo ni un psicólogo, pero estamos viendo que has profundizado enormemente en el tema...

Rafael Herrero: Yo sobre todo me he documentado muchísimo, me he tirado casi un año leyendo todos los libros, entrando en internet, hablando con mujeres maltratadas, artículos... Y vuelvo a retomar la idea de la obra de teatro, he tenido la suerte de que una compañía de teatro haya hecho una representación tan fiel, tan llena de emoción, tan sincera, sin ningún tipo de frivolidad, donde los actores cuentan su personaje, lo viven, lo sienten... Y claro, resulta que ese pequeño milagro que a veces se produce, se ha producido... Quizá yo haya escrito un texto que esté bien, pues sí quizá no esté mal, pero he tenido la suerte de que cinco actores dirigidos por Fernando Bernués, cuentan la historia como yo la soñé; es que cada vez que voy al teatro y me siento, me digo “Dios mío, qué suerte he tenido. Es que están contando mi historia tal cual”... Y luego veo a los espectadores que tras la obra aplauden y aplauden... A pesar de que la historia es durísima y se van comentando... Pues bueno, he tenido suerte... Desgraciadamente un tema terrible me ha permitido escribir una historia que quizá interese al espectador y al espectador.

Pregunta: Dirigiste “La Mandrágora” un programa que nació con un espíritu minoritario o se hizo minoritario. Esta obra, también escribes, no es comercial... por tanto también puede ser minoritaria... ¿Esa característica puede ser variable?


Rafael Herrero: Yo creo que la historia que he escrito “No me hagas daño” es una historia para todo el mundo, lo que pasa es que (y hay excepciones como tú) los medios en general, están más inclinados a hablar de los espectáculos más potentes con actores y directores más estrellas donde los temas son más fáciles y de repente ese tipo de producciones encuentra un eco en los medios que me parece perfecto, e historias más pequeñas con compañías menos conocida, aunque muy prestigiosa como la compañía Tanttaka, y con un autor como yo que sí es conocido dentro del mundo de la cultura por haber dirigido La Mandrágora, recibe menos eco, y eso qué quiere decir, que al espectador le va llegando por el boca a boca, más que por los medios, aunque muchos de vosotros me contradecís, porque os habéis interesado por lo que hemos hecho... Pero hay veces que retroalimentamos lo minoritario. Es decir, La Mandrágora apenas aparecía recogida en los periódicos, apenas se hacía nada sobre ese programa ¿por qué? Porque La Mandrágora no era popular en el sentido de que no era un programa de cotilleo... Entonces, se retroalimenta la marginalidad, pero esta historia “No me hagas daño” como tú la conoces y la has visto, le llega a un joven de 16 años, a una persona de 85 y a gente con estudios, sin estudios... Le llega a todo el mundo que es sensible y que no está dispuesto a pasar página del dolor que hay a su alrededor, y dicho esto, la historia yo creo que acaba con un pequeñísimo, punto de decir, vamos a ver si hay suerte y al final no pasa lo que podría parecer que va a pasar...

Pregunta: Sí, porque al final, aunque acaba con el maravilloso texto de José Saramago... Algo nos dice que no será así...

Rafael Herrero: Sí eso ha sido idea también del director, aunque yo lo ponía en el libro como un elemento que me ayudó mucho a pensar que estaba haciendo bien el escribir esta historia; porque si Saramago también estaba preocupado por el tema, quiere decir que hacemos bien los escritores y los artistas y todo el mundo en centrarnos en este tema y en otros... Y el final es muy contundente, y aunque la imagen es ambigua, el texto es muy prometedor... Ojalá, efectivamente los hombres demos un paso al frente...

Pregunta: ¿La cultura sigue siendo en nuestro país una asignatura pendiente?


Rafael Herrero: Sí, efectivamente; pero vuelvo a decir que hay cultura aburrida y cultura entretenida y divertida en el sentido más positivo de la palabra; es decir, hay cultura que probablemente está dirigida a una elite que tiene una capacidad de análisis, de búsqueda, de planteamientos que no tenemos todos; pero hay otra cultura donde yo incluyo “No me hagas daño”, incluyo el teatro, que hace un planteamiento con distintos niveles, de forma que la historia está ahí, es una historia sencilla que entiende todo el mundo, la estructura narrativa es un poco más compleja, pero lo que no cabe duda es que este tipo de cultura está al alcance, le llega a todo tipo de espectadores, ahora sí es verdad es que hay un tipo de cultura que necesita de espectadores, de lectores, de personas que tengan unos códigos para poder descifrar, no es el caso de “No me hagas daño”, que es una historia sencilla, yo creo que muy estudiada en cuanto a que la documentación que hice fue muy exhaustiva y vuelvo a repetir, contada de tal forma, con tal sencillez que ahí demuestra que la cultura es para todos.

Pregunta: Escribe Saramago “Es un sueño, es un deber. Puede no ser una utopía” ¿Tú crees, Rafael que puede no ser una utopía?


Rafael Herrero: Yo suscribo lo que decía Saramago... No es fácil que desaparezca la cantidad de injusticias y problemas que tiene el mundo. Lo que sí es cierto es que el primer elemento que tenemos que tener en cuenta todos es No Olvidar. Lo que no podemos hacer es olvidar, no digo que estemos todo el día sufriendo y machacándonos con todas las desgracias que ocurren a nuestro alrededor porque seríamos una sociedad triste y terrible; yo creo que hay momentos para la expansión, para divertirte, para gritar, para pasarlo bien y hay momentos para pasarlo bien reflexionando, viviendo historias emocionantes, empatizando con personajes y con personas que están a nuestro alrededor y entre todos nunca creo yo que erradiquemos fácilmente esta lacra, pero quizá consigamos que ellas, las mujeres maltratadas se sientan menos olvidadas...

Pregunta: Menos solas...

Rafael Herrero: Sí, menos solas... Es lo que creo, que hay esa especie, tú lo has comentado también, de boomerang, de decir “no es que las mujeres maltratadas... uy, uy, uy, uy...” pues vale, lo que queráis pero ahí están.

Sofía Basalo.